¿Llegará el día en que un hombre pueda pelear contra una mujer? ¿Qué pasaría si un transgénero quiere boxear? ¿En cuál de los dos géneros se lo ubicaría?

Hace apenas 15 años –quizás un poco menos- por estos lados del mapa se pensaba que la mujer no podía boxear.

Lo mismo pasaba en muchos otros, salvo excepciones. A tal punto que el boxeo fue el último deporte en reconocer y legalizar su versión femenina, e incluso en incluirse dentro de los JJOO -aunque acotado en sólo tres categorías y a modo experimental-.

Tal conquista le significó a la mujer el derecho a ejercer uno de los últimos trabajos y/o  actividades que les eran prohibidas únicamente por su condición sexual, aunque aún le faltan un par más –éstas aparentemente inconquistables-, como ocupar el máximo rango en estructuras ultraconservadoras como la eclesiástica y la militar, tras lo cual, en teoría, lo le quedaría ninguna otra cosa vedada.

Sin embargo, lejos de ser así, en muchas de estas disciplinas u oficios la cosa está dividida por género, y no pueden mezclarse.

¿Cuál es la atrofia? La mujer puede jugar al fútbol, pero contra otra mujer, no contra un hombre, ni dentro de un equipo masculino, aunque la rompa. ¿Por qué?

Pueden boxear, jugar al tenis, al básquet, al vóley, pero entre ellas, no contra un hombre. Y esto es por reglamento, no por nivel.

Aunque alguna insista en lo contrario -cosa que pocas veces se dio- está expresamente prohibido.

¿Cuál es la razón? Que el hombre es superior, se dice. Y en el caso del boxeo, que el hombre además de vencerla le podría ocasionar algún daño físico, por ser un deporte de contacto.

El vóley, el tenis, el atletismo –por ejemplo-, no lo son, y sin embargo tampoco se les permite. En el ajedrez hasta hace un par de décadas tampoco podían competir en forma mixta, hasta que poco a poco las incluyeron, y algunas victorias femeninas sobre hombres hubo. Incluso alguna se coló en torneos o ránking mundial por delante de varones, aunque nunca en el 1º lugar.

Ahora bien. Con los cambios de género, ¿qué pasará el día en que un hombre devenido en  mujer, o viceversa, quisiera practicar alguno de estos deportes, incluso boxear? ¿Se lo discriminará por transgénero y no se le permitirá competir? ¿Se lo colocará dentro de su género de nacimiento, contradiciendo las aggiornadas leyes que legalizaron su cambio? ¿O se les permitirá –sin más remedio- participar dentro del elegido y reconocido legalmente?

De suceder esto último -tarde o temprano lo más lógico-, ¿se llega a entender que en el fondo estaría peleando un hombre contra una mujer?

Aunque parezca mentira, en las artes marciales mixtas -y no mixtas-, abundan casos –que se ven por internet- donde pelean varones contra mujeres. Y sobran -y asombran- aquellos en que la mujer vence, dejando más de una vez inconsciente a su rival.

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Estamos hablando de una actividad de contacto que incluye golpes de boxeo, además de patadas, llaves, forcejeos, derribos y sumisiones. Habrá tal vez diferencias de nivel -la misma que puede haber en el boxeo-, pero se enfrentan de igual a igual en apasionantes duelos sin resultado cierto.

Hoy en día, donde ya pelean amateurs contra profesionales sin que nadie se muera -mayormente con victorias de amateurs-, y hasta lo harán en los próximos JJOO, la tendencia en el mundo es que paulatinamente éste se abre hacia la cosa mixta en todos los terrenos, PROHIBIDOS aún, sin que nadie tome conciencia de la magnitud de esta limitación.

Se creyó en su momento que la raza aria era superior, que la negra inferior, y que otras   directamente no lo eran.

La historia –y la mujer- prueban que el pasado siempre estuvo errado. Que lo que en una época se creía imposible no era así, y mucho de lo que se consideraba "prohibido" tenía el endeble fundamento del prejuicio.

Luego, que se permita no implica que sea obligatorio, ni moneda corriente. Es apenas síntoma de evolución social y la clave está –al igual que ahora- en que haya equivalencias deportivas, sin que el  género sea un factor excluyente.

En algún momento –no muy lejano- la sociedad hará este planteo. Es inevitable. ¿Estamos preparados?

Ya hubo exhibiciones y shows que no pasaron de eso, tanto en tenis como en boxeo, y en este último –como no podía ser de otra manera- siempre ganó la mujer. Es que se vería mal –por otro prejuicio social hipócrita- la victoria del hombre. Lo ideal sería que un día se hiciera oficialmente, en serio, y sin culpas.

Que el boxeo femenino no haya prendido en el mundo como se esperaba - especialmente en USA, la meca-, no significa nada en contra de su derecho de ser. Mal o bien se practica, y ver a una mujer boxear hoy es algo tan natural como verla correr 100 metros llanos, o manejar un auto, cosas en su momento consideradas aberrantes.

Pero el día en que ambos sexos puedan enfrentarse entre sí sin barreras, la sociedad en general, y el boxeo en particular, experimentarán un salto que sacudirá la modorra actual. No sólo en el alicaído interés, sino en la apertura mental que hoy creemos amplia, y es tan estrecha.


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