Esta semana visitamos el coqueto muelle de La Lucila del Mar, caracterizado por su clima familiar, su buena iluminación para la pesca nocturna y -ocasionalmente- por sus buenos rindes. Y decimos "ocasionalmente" pues al ser más corto que el de Mar de Ajó, este muelle entrega sus bondades a quienes realicen mejores tiros logrando mayores distancias. Esas que permiten a quienes tiren en el frente de la "T" que constituye su morro, lograr sortear el enganche que tienen al frente y llegar a la segunda canaleta, siempre rendidora.
En nuestra visita, hicimos una pesca nocturna junto a unos 20 pescadores arrancando a las 23 horas, que eran apenas 7/8 a después de las 2 AM. El fuerte viento Nor- Este conspiraba contra los lances y el buen trabajo de la línea, por lo que una vez más, quienes tenían mejores equipos y hacían bien las cosas, tenían mayores chances de éxito. Porque en esas condiciones de viento de 30km/h o más, intentar sostener un plomo de 100 gramos lanzado con una caña de 2,40 a pocos metros de la costa, era casi igual a perder el tiempo, o conformarse con una pesca muy menor. Lo más probable era que la línea fuera arrastrada por la corriente, armando galletas con los vecinos o trabándose la plomada en los numerosos enganches que hay en inmediaciones de este muelle. Ante esas condiciones, se imponen tiros largos, para lo cual hay que tener cañas de 3,60 a 4,20 mts, capaces de poner un plomo de 180 gramos con ganchos de destrabe bien lejos, parta lo cual usaremos reeles para long distance cast tanto frontales como rotativos, nailon 0,28 (máximo) de base y una salida con reducción de 0,70 a 0,35 que ya vienen trabajadas de forma cónica de fábrica y se consiguen en cualquier punto de venta de artículos de pesca.
La carnada es el otro componente fundamental: nosotros llevamos excelentes langostinos que habíamos conseguido en la casa Playa Girón de San Bernardo, cebos que solos o combinados con anchoítas, y bien atados con hilos mágicos, nos dieron muy lindos bagres de mar, algunas corvinitas menores y ocasionales rayas, que fueron la pesca de la jornada.
Aconsejamos al pescador llevar un diario viejo para hacer una "cama" sobre la cual apoyar los bolsos, tablitas de pescar y otros objetos personales, ya que la limpieza no es lo característico en este pesquero donde todos cortan la anchoa o limpian pescados en los tablones dejando un olor que impregna todo lo que toca.
Más allá de este detalle, el muelle funciona las 24 horas, cuenta con venta de artículos de pesca en su entrada, donde también opera un buen restaurante de mar.
Otro punto a tener en cuenta: caña en mano pesca más: otra de las diferencias de este muelle con el de Mar de ajó es que aquí hay apoyaderas para las cañas, con lo cual muchos pescadores las dejan allí pescando solas... ¿El resultado? la mayoría no se entera si tuvo un descarne, un pique, o si su línea fue arrastrada por las olas y no está trabajando correctamente. En cambio, pescar con la caña en la mano, aunque la apoyemos en el suelo en su base, renovar los cebos cada diez minutos si no tuvimos suerte, y revisar cada tanto las brazoladas para ver si no se mellaron con el roce en las rocas, nos harán tener siempre el equipo en óptimas condiciones de clavar un pescado. A no olvidar cantar "va plomo" al arrojar el aparejo y a disfrutar de los lindos piques que siempre nos depara la pesca de muelles en la costa atlántica.