Aunque no la cuidan de la depredación, ofrece buena pesca a 120 Km. de Capital
POR WILMAR MERINO
Es una de las lagunas que mejores rindes ha tenido en la temporada, tanto en los meses más cálidos como en plena temporada. Lo mejor es que tras un par de temporadas de seca ha recuperado un interesante caudal de agua, al punto tal que sus afluentes tienen pesca gracias a la fuga de pejerreyes sembrados en la laguna. Hablamos de Chascomús, clásico de clásicos al hablar de pesca deportiva, singular pesquero que por comodidad de acceso (Km. 114 de la Ruta 2) y buenos servicios siempre forma parte de la agenda grande de los pescadores.
Por desgracia, son quienes más deberían cuidar su turístico recurso los que no ponen los esfuerzos necesarios en hacerlo. Días atrás dimos cuenta de la depredación que se hace en el arroyo Vitel, en las puertas de la ciudad. Y nos han llegado noticias del Club de Regatas (lugar donde embarcamos) de decomisos de redes de hasta 450 metros, puestas en el centro de la laguna a plena luz del día. Según fuentes locales, el fruto de esa pesca ilegal se comercializa en la propia ciudad de Chascomús.
Así y todo, gracias a la labor incesante de Gustavo Berazain desde la Estación Hidrobiológica de la ciudad, la laguna tiene mucho pejerrey. Y gracias a ello, un turismo creciente de pescadores que visitan la laguna, alquilan botes en sus campings y dejan dinero en comercios, estaciones de servicio, etc.
Esta visita la hicimos con la guía de Juan Bravi, nuestro referente local, quien desde su puesto de venta de carnadas del Km. 92 de la Ruta 2 siempre nos tiene al tanto de los pesqueros más rendidores del corredor. Y tras una charla pidiendo datos de pique en donde nos dijo “recién vengo de Chascomús, en dos horas pescamos 30 pejes lindos”, arreglamos una visita dos días después. Embarcamos al mediodía de una jornada ventosa, y los intentos al garete fueron infructuosos. Con Gustavo Miranda, pata de esta salida, decidimos junto al guía buscar refugio en cercanías del embudo que da al arroyo Girado. Allí el agua corría muy fuerte, no obstante logramos varios medianitos.
Pero el viento seguía molestando y entonces partimos rumbo a la zona del Cementerio. Allí, el agua estaba más calma y el viento molestaba menos. Anclamos y empezamos la faena, pescando con líneas de tres boyas sin puntero, brazoladas cortas (15 a 25 cm) y mojarras medianas provistas por el guía.
Logramos unas 30 piezas en nuestra jornada, y decidimos un regreso a media tarde, dado que consideramos que teníamos una digna cuota como para dar cuenta de que -pese a todo- Chascomús goza de buena salud.
Servicios: venta de carnadas y guía de pesca, Juan Bravi, Km. 92 de la Ruta 2. Tel. 02241-15445639 y 02241-490514.