Hoy médicos, psicólogos y parapsicólogos encontraron respuestas racionales y científicas para la gran mayoría de los casos que fueron atribuidos a la intervención demoníaca. El autor explica las causas de esas supuestas posesiones.

Leemos en el “Manual del Exorcista” (1720) del sacerdote Cándido Brognolo: "En aquellos casos en que opera un maleficio demoníaco en una mujer embarazada suele cebarse sobre el germinado útero, causando vehementísimos dolores de parto mucho antes de que el fruto haya llegado a la madurez, e incitando a la víctima con fortísimas tentaciones de abortar. Al contrario, estando ya lista para dar a luz, se ven postradas por agudísimos dolores que enervan su entendimiento e impiden a la naturaleza llevar a cabo su función normal”.

El mismo fenómeno ocurre entre animales varios, como lo confirma Paul Gallendus en su “Tratado de los Sortilegios”. Sigue el padre Brognolo: "Están las mujeres en estado vulnerable a todo tipo de vejaciones: a agudas cefaleas, dolores de muelas, del pecho, del estómago, del bajo vientre, debilitación extrema de sus miembros, síndromes nerviosos, tumefacción y corrupción de sus carnes, putrefacción de su fruto, hidropesía, parálisis y aun el llamado `síndrome de muerte`. Cosa digna esta de máxima tristeza, por ser una criatura inocente en el vientre de su madre quien sufre la peor parte de los horrores infernales, bien que no sean de ofensa alguna, y que no hayan pecado más aún.

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Respuestas racionales

Hoy, ya transcurrida la primera cuarta parte del Siglo Veintiuno, médicos, psicólogos y parapsicólogos hemos encontramos respuestas racionales y científicas para la gran mayoría de los casos que fueron atribuidos a la intervención demoníaca. La idea de que estos padecimientos estaban originados por la participación de fuerzas extrahumanas y espirituales recién comienza a modificarse, en Europa, el 11 de setiembre de 1793, cuando el médico Phillipe Pinel decide despojar de las cadenas que –como se acostumbraba– ataban a los internados del Hospital Bicetre, en Francia. Fue el psiquiatra Pinel quien afirmó que aquellas personas recluidas en oscuros y húmedos calabozos, no eran posesos de Lucifer, sino simplemente enfermos. "Se decía antes que eran cosas del diablo; hoy se las llama neurosis", afirmó el sabio suizo Carl Gustav Jung.

Aunque la Psicología, la Parapsicología y la Psiquiatría demuestran que, salvo casos excepcionales, aquellas personas consideradas "endemoniadas" no tienen contacto alguno con Satán, a nivel popular todavía se sigue hablando de “posesión demoníaca" y en algunos cultos todavía se ofician exorcismos con regularidad.

Carl Gustav Jung (1875 - 1961)

Carl Gustav Jung (1875 - 1961)

El ritual del exorcismo

El exorcismo es un ritual que busca extraer una fuerza espiritual maligna del cuerpo de la víctima que ha elegido. "Por lo que se refiere a los relatos no bíblicos, que a través de los siglos se refieren a casos de posesión demoníaca –ha explicado el monje benedictino y profesor de Teología Don Esteavo Bettencourt (1919/2008) sólo cuando ninguna explicación científica aclara tales fenómenos se puede pensar que, realmente, la persona está poseída por el demonio".

La confusión popular está en que los síntomas tradicionalmente atribuidos a la posesión demoníaca siguen ocurriendo, pero al haber respuestas científicas no es necesario apelar al demonio como explicación. Los casos que podrían tomarse como "posesión demoniaca” no son otra cosa que enfermedades psíquicas o hechos parapsicológicos. El sacerdote jesuita, Dr. Oscar González Quevedo (1930/2019), eminente parapsicólogo, fue, siempre, concluyente al respecto: "Todos los fenómenos atribuidos al demonio en el transcurso de la Historia tienen hoy perfecta explicación para un profundo conocedor de la Parapsicología". Y agregó: " Diagnosticar posesión demoníaca siempre fue tradición de aquellos que no son especialistas. Hay muchas personas que se autotitulan parapsicólogos, pero no pasan de ser supersticiosos camuflados".

La expresión "tiene el diablo en el cuerpo"–como explicación para el comportamiento de una determinada persona– perdió todo sentido. Para comenzar, preguntémonos: ¿por qué el "demonio" se calma cuando se le suministra una buena dosis de calmantes. ¿Será que el demonio también se calma con una inyección?", se preguntaba irónicamente el padre Quevedo.

Padre Gabriele Amorth - Ex jefe de exorcista de El Vaticano (1925-2016)

El fallecido padre Amorth, exorcista del Vaticano

El fallecido padre Amorth, exorcista del Vaticano

Síntomas de posesión y explicación científica

Los síntomas que, desde antiguo, fueron considerados signos de posesión demoníaca eran: hablar palabras en lenguas desconocidas, manifestar fuerzas superiores a la edad o las costumbres, revelar cosas distantes y ocultas. Todos esto es, en verdad, producto de fenómenos psicológicos o parapsicológicos muy concretos.

En Parapsicología “xenoglosía” es usar lenguas no practicadas ni estudiadas y “clarividencia” revelar cosas distantes y ocultas. Manifestar "fuerzas superiores" es un hecho conocido por la Psicología y la Psiquiatría. Se trata del “sansonismo” En un proceso de este tipo un individuo –aún de cuerpo débil- difícilmente pueda ser controlado por varias personas fuertes físicamente.

Las estadísticas siempre demostraron que las “posesiones” son más frecuentes en mujeres (en varones mucho menos) en el período de pubertad o adolescencia. Lo que se debe, sin dudas, a los movimientos del psiquismo profundo que ocurren en esos tiempos de conformación de la personalidad.

Cuestiones que la Psicología moderna tiene suficientemente aclaradas, no siendo necesario intentar explicarlas por el demonio. Sólo esporádicamente tales sintomatologías aparecen en jóvenes y adultos.

Un caso ejemplar del Siglo XIX

Mover objetos sin tocarlos, ni que medie alguna fuerza física conocida, fue uno de los tantos síntomas de "posesión diabólica";. Se trata del fenómeno parapsicológico de psikinésis, también llamada telekinesis o psicokinesis. El primer caso investigado científicamente data de 1846. Angelique Cottin, de 14 años, llamó la atención cuando "encantó" la casa donde vivía, en Bougvigny (Orne, Francia). Una mesa pequeña que estaba cerca de ella comenzó a moverse sin causa aparente y otros objetos realizaron movimientos increíbles.

Las discusiones empezaron cuando el cura de la aldea no accedió a suministrarle el exorcismo: "Esto no se debe al demonio", dijo. Angelique fue enviada a París. Los especialistas declaración que los fenómenos que producía eran auténticos. Luego, el marqués Jules Eudes de Mirville (1802/1873), investigador del espiritismo y autor de numerosos libros al respecto, analizó personalmente el caso, llegando a afirmar que los fenómenos experimentados por la niña eran reales y se producían con frecuencia.

Cuando hay un familiar o alguien conocido que presenta el cuadro de presunta posesión demoníaca lo primero que hay que hacer no es recurrir a un exorcista. Eso tuvo sentido en la Edad Media. Hoy lo esencial es consultar a aquellos profesionales universitarios formados para determinar la causa de los fenómenos que están sucediendo. Tanto es así que, en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana el sacerdote exorcista necesita, para realizarlo, una licencia expresa, específica y por escrito del obispo diocesano para cada caso; la cual no se otorga si primero el supuesto endemoniado no fue atendido por médico psiquiatra, psicólogo y parapsicólogo que haya descartado causas explicables científicamente.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, parapsicólogo, filósofo y escritor. www.antoniolasheras.com

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