Realizaron nuevos estudios donde hallaron la razón de los brazos tan pequeños de este dinosaurio carnívoro.
El Tyrannosaurus rex no solo es famoso por haber sido uno de los dinosaurios más grandes y poderosos de la historia, sino también por sus diminutos brazos, un rasgo que quedó grabado en la memoria de todos.
Con unos 4 metros de alto, 13 metros de largo y cerca de 9 toneladas de peso, las extremidades delanteras del T. rex apenas alcanzaban un metro de longitud.
Un estudio publicado recientemente en The Royal Society reveló la razón detrás de esta llamativa diferencia física.
Especialistas del University College London y de la University of Cambridge determinaron que la reducción de los brazos fue una adaptación evolutiva vinculada al enorme crecimiento de la cabeza y del cuello del depredador.
Durante años, la teoría más aceptada fue la propuesta por el paleontólogo Kevin Padian. Según esa idea, los brazos se hicieron más pequeños para evitar heridas o mutilaciones accidentales mientras varios T. rex se alimentaban al mismo tiempo de una presa, utilizando mandíbulas capaces de aplastar huesos.
La investigación actual plantea una explicación diferente. Los científicos concluyeron que el acortamiento de las extremidades delanteras ocurrió al mismo tiempo que se desarrollaban enormemente el cráneo y los músculos del cuello, que terminaron convirtiéndose en las principales herramientas de ataque del animal.
A medida que estos dinosaurios carnívoros evolucionaron hacia ejemplares gigantes de hasta siete toneladas, la presión evolutiva se concentró principalmente en fortalecer la cabeza. Los cráneos se volvieron más grandes y resistentes, mientras que las mandíbulas adquirieron una potencia extraordinaria.
Con semejante estructura en el cuello y la cabeza, los brazos dejaron de ser necesarios para cazar. El T. rex podía atrapar, dominar y despedazar a sus presas únicamente con la fuerza de su mordida.
Además, mantener brazos largos y musculosos representaba un gasto innecesario de energía y podía afectar el equilibrio del dinosaurio al desplazarse. Por eso, la evolución favoreció ejemplares con extremidades más cortas, permitiéndoles mejorar la estabilidad corporal y optimizar el movimiento.
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