Los que las defienden dicen que permiten incorporar vegetales a nuestra dieta de una manera “rica y encubierta”; pero están los que dicen que tienen “muchos huevos, crema y son calóricas”, además de que lleva mucho tiempo hacerlas. Lo cierto es que las tartas son prácticas y tienen muchos adeptos. Nos sacan de un apuro en una cena o un almuerzo y si están en el freezer, van directo al horno sin necesidad de descongelarlas y se pueden comer solas o acompañadas.

Las tartas tienen la virtud de adaptarse a todas las épocas del año; sus rellenos son de los más variados, son frescas, se pueden comer frías o calientes.

Las tartas tienen sus adeptos y sus detractores. Los primeros destacan de ellas que permiten incorporar vegetales a nuestra dieta de una manera rica y "encubierta", si se quiere. No es lo mismo una tarta de zapallitos que una ensalada de zanahoria y lechuga para aquellas personas a las que les cuesta sumar verduras a diario.

Los detractores se quejan de que "tienen muchos huevos", que "tienen crema y son calóricas", que lleva mucho tiempo hacerlas, o que las compradas suelen tener miga de pan mezclada para economizar sus costos.

Y, en realidad, si bien hay tartas que llevan muchos huevos (como las originales que se hacen según la fórmula francesa de las "quiches"), hoy en día se elaboran cada vez más livianas.

Se reemplaza la crema de leche por queso crema descremado, los huevos por claras o por una parte de huevos y otra parte de claras, y las masas mismas se pueden elaborar con aceite en vez de manteca y con harina integral en lugar de harina refinada. Todo se puede adaptar y adecuar a las necesidades propias de cada uno.

Prácticas y saludables

Y vale la pena decirlo: las tartas son aliadas de los almuerzos en la oficina. Son fáciles de transportar, fáciles de calentar y mucho más saludables que las minutas que muchas veces comemos al paso al mediodía. Y, si bien es cierto que armar una tarta casera lleva su tiempo, porque hay que hacer el relleno, el "ligue", cortar las verduras y cocinarlas, y luego cocinar la tarta, también es verdad que se pueden hacer en cantidad -de a dos tartas, por ejemplo- y luego freezar porciones, para que nos resulte rendidora.

Nos sacan de un apuro en una cena o un almuerzo. Si tenemos porciones en el freezer, éstas van directo al horno sin necesidad de descongelarlas y se pueden comer solas o acompañadas de una ensalada de vegetales crudos.

Según el Diccionario de Alimentación, Gastronomía y Enología Española y Latinoamericana de Ginés Vivancos, "quiche es una palabra francesa que define una tarta redonda descubierta hecha de pasta quebrada, rellena de una mezcla de huevos batidos, crema de leche y trocitos de tocino frito que se hornea.

Esta es la composición de la clásica quiche de Lorena. Otros contenidos pueden incluir mariscos, salmón, setas, espinacas, etcétera. El nombre quiche proviene del alemana küche (cocina)".

Tarta o "quiche"

La diferencia entre tarta y "quiche" es, precisamente, que la primera tiene tapa de masa -al estilo pascualina- y la segunda no. Que la primera se hace con una masa más liviana que la segunda y que se elabora con una masa quebrada que lleva la mitad de cantidad de manteca que de harina. El resultado es una masa quebradiza, crujiente y al mismo tiempo muy suave, y muy sabrosa por la cantidad de manteca que lleva. Ese es el estilo francés de las tartas, que hoy se ven con frecuencia en cócteles o brunches en un formato mini e individual.

Las tartas tienen también la virtud de adaptarse a todas las épocas del año. Sus rellenos son de lo más variados y variables. Si es época de brócoli, pues haremos una tarta de brócoli. Si hay espárragos de sobra, también podemos hacer una de espárragos. Tartas de puerros, de zapallitos, de acelga, de cebolla y queso, de repollitos de Bruselas, de berenjenas y zucchinis, de calabaza y mozzarella, de vegetales grillados... Las opciones son múltiples, por suerte. Y cada uno le puede poner el toque de condimentos que desee.

Son frescas, se pueden comer frías o calientes, con cuchillo y tenedor o con la mano, no tienen mucha contra. Esta es una buena época para hacerlas y disfrutar a través de ellas de los vegetales de estación que nos ofrece esta primavera.

 

TIPS

Las tartas son prácticas como viandas o almuerzos exprés de primavera y verano. Incluyen verduras y también proteínas (presentes en la mezcla de huevos, queso rallado y leche o crema de leche).

 

Hay tartas que llevan rellenos que desprenden agua durante la cocción (tomates, espinacas, acelga, zapallitos, etc.). Para evitarlo, además de cocinarlos bien antes y colarlos, se puede colocar una capa de pan rallado o de avena.

 

Para los que se cuidan

Las tartas se pueden hacer menos calóricas utilizando queso crema light o crema light en el "ligue" del relleno. También se pueden emplear claras en vez de huevo para unir.

 

¿La temperatura ideal?

Conviene cocinarla a horno entre mediano y fuerte. Esto permite sellar la masa rápidamente e impide que el relleno la humedezca, cosa que sí sucede si se la cocina a fuego suave.

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