En
la actualidad, con la profusión de sahumerios y de venta de incienso,
no siempre se consigue el bueno ya que hay dos clases de incienso e
infinidad de imitaciones.
El verdadero incienso se presenta en
forma de lágrima de un color que puede ser amarillo blanquecino a veces y
otras rojizo y de aspecto lustroso. El que es más puro se lo llama
incienso macho, por ser el que produce el árbol en forma más natural. El
otro es llamado incienso hembra porque no sólo es de menor calidad sino
porque se lo extrae haciendo incisiones en el tronco y luego
recogiéndolo del suelo.
Para reconocer al verdadero incienso hay
que sumergir la sustancia que se ha vendido como tal en alcohol de baja
graduación. Si el incienso conserva su forma y se torna blanco u opaco,
se tiene incienso de verdad.
Si en cambio la sustancia se disuelve y desaparece, sólo se tiene resinas de coníferas.