Con un simple elemento que se puede encontrar en cualquier hogar la fruta dejará de ponerse negra. Con un poco de cinta, las bananas sobrevivirán mucho tiempo más.
La cinta hay que colocarla en el tallo del racimo y envolverlo. El problema es que la banana se oscurece (como muchas otras frutas, pero de una manera mucho más veloz) por la falta de una enzima que es producida por la planta.
La planta genera una enzima que hace que mantenga el color. Cuando se corta la fruta deja de recibir esta enzima y el oxígeno hace su trabajo rápidamente, poniéndola oscura.
Al encintarla se bloquea (un poco) el contacto con el oxígeno y así el color se logra mantener por más tiempo.