Se vienen los días lindos de primavera y el mar llama. La pesca costera o "surfcasting" es una verdadera pasión de multitudes por sus múltiples encantos: permite compartir gratos momentos en familia disfrutando de la playa, entrega buenos ejemplares de variada de mar y contribuye a la gastronomía.
Nuestro amigo Hernán, fabricante de remeras y buzos Skinsouth, visitó Las Toninas en familia para dar cuenta de una de sus máximas pasiones: pescar de orilla en el mar. Y lo hizo con singular éxito, capturando magníficas corvinas.
Gracias a datos muy precisos de su gran amigo Ezequiel Fongayna, se dirigió a la zona del Barco Hundido de Las Toninas y tras llegar al mismo pasó unos 3.000 metros hacia el Sur para hacer base frente a un gran pozo donde se venía dando pique sostenido aun con marea baja. Así lo hizo armando equipos de lance con reeles tuneados de surfcasting rotativos, cañas de 4 metros y líneas montadas sobre la salida trafilada de 0,35 a 0,70 rematada en plomo de 120 gramos.
"El Fortinero", como se lo conoce en el ambiente de la pesca a Hernán, llegó cuando la bajamar llevaba una hora. Paró la camioneta en un lugar que le pareció estratégico y armó los mencionados equipos, mientras preparó la carnada, conservada como corresponde en conservadora fría y sacada sólo a medida de la necesidad.
El encarne fue de anchoas frescas y camarones, bien prolijos y combinados, atados con hilo mágico. Los piques se dieron casi al instante y casi al unísono salieron dos corvinas rubias chicas. El mar calmo con viento suave del noreste hacía del momento algo mágico, y la pesca acompañó. Fue importante para el éxito lograr buenos lances y para eso es menester que la brazolada no haga girar en remolino la carnada: por eso se usaron bait clips para fijarla junto a la plomada y hacer que se desprendan sólo al contactar el agua. Esto permite lograr mayor distancia de tiro y mejor pesca en consecuencia.
Un punto importante fue pescar con la caña en la mano para estar atentos a los piques. Una tras otra se fueron sucediendo corvinas rubias de 1 a 2,8 kilos, sumándole algunos combativos chuchos medianos, una raya y un bagre chico. Nada mal para una tarde pesquera prolongada entre piques y mates hasta las 20, momento en que emprendieron el regreso.
Lo curioso fue que al volver al otro día al mismo sitio la pesca fue mala, y en charlas posteriores con otros pescadores el comentario es que el pique se había corrido unos 2 km hacia el Sur. Para la tercera jornada, Hernán visitó las playas que se encuentran entre Costa del Este y San Bernardo, en otro día hermoso de playa, caluroso y diáfano. La pesca fue entretenida, con unas cuantas corvinas rubias de entre 1,5 y 2 kilos y varias rayas. El dato: no salió ninguna brótola en las tres jornadas. La buena noticia: se vuelven a ver las almejas en las playas de todos los tamaños. A cuidarlas, que representan salud para el ecosistema y alimento para los peces que se arriman a la orilla en busca del manjar. Como dato, queremos relatar el ejemplo que le dio nuestro amigo a su hija, ya que devolvió todas sus capturas al mar después de la foto.
En conclusión: la temporada pinta muy interesante con alimento en las playas y corvinas muy activas. Será cuestión de programar las salidas con los vientos correctos y sabiendo elegir los puntos de pesca adecuados, distinguiendo entre una canaleta, un chupón y un pozo, lugar correcto para que caigan nuestros aparejos.
Cuidemos el recurso sin hacer matanzas de pescados, llevémonos toda la basura que produzcamos y no extraigamos almejas. Colaboremos como pescadores deportivos que somos a que el mar nos siga dando alegrías.