La ex campeona mundial ligero y superligero del CMB está concentrada con el equipo olímpico de boxeo argentino en La Burbuja de Santa Teresita, a la espera del preolímpico americano del año próximo para entrar a Tokio 2021. Acá cuenta su experiencia dentro de ella, pero además su dura historia de vida y cómo el boxeo la salvó de un momento crítico.

Está concentrada. Está en La Burbuja de Santa Teresita junto al equipo olímpico de boxeo argentino que competirá el próximo año por clasificar a los JJOO de Tokio 2021. Es la única profesional -de los supuestos tres que habrá- que está entreverada con los amateurs, con 36 años, y habiendo sido campeona mundial de dos categorías diferentes del CMB (ligero y superligero).

Anabela “La Pantera” Farías tuvo -y tiene- la humildad de volver sobre sus pasos y empezar de cero (una vez más), sin que se le caigan los anillos -y no solamente en el boxeo-, fortalecida a la vez por la ambición de saldar cuentas pendientes, cumplir anhelos y desafiar límites.

Desde allí conversó vía whatsApp con DIARIO POPULAR y contó su experiencia, además de sus infortunios personales:

- ¿Cómo fue que te decidiste a dar este paso de volver al amateurismo e ir por una medalla olímpica, corriendo el riesgo de ni siquiera clasificarte?

- Siempre me gustó salir de la zona de confort. Siempre me gustaron los desafíos, ya sea peleando con las mejores, o yendo por más. Con la cabeza en alto cuando me tocó perder y con orgullo en las victorias. Todo es un aprendizaje. Lo del preolímpico es un desafío que había quedado pendiente, porque cuando era amateur el boxeo olímpico femenino no existía.

- ¿Pero la idea es seguir boxeando profesionalmente, no?

- Por supuesto. Quiero volver a ser campeona del mundo. Es más, estuve a punto de hacer una pelea antes, pero se cayó. Luego hasta se habló de una chance de ir a Europa, pero todo quedó en la nada por la pandemia. Igual yo prefería abocarme al preolímpico exclusivamente y después pensar en lo demás.

- ¿Te llamaron para proponértelo, o fuiste vos quien planteó el tema en la FAB cuando se permitió la inclusión de profesionales?

- Me lo propuso la FAB cuando saltó el doping de las hermanas Sánchez (NdeR: Leonela y Dayana, 57 y 60 kg respectivamente). En 60 kg no había nadie y me ofrecieron participar, si es que los podía dar, porque muchos no creían. Acepté enseguida. Me pareció un desafío re lindo. Y me entusiasmó la idea de encontrarme con aquella boxeadora amateur que fui y que aprende todos los días.

- ¿Estabas medio aburguesada y un poco estancada, quizás?

- Por ahí sí. Por ahí por un momento sentí que había perdido cosas mías arriba del ring que me llevó a perder mis títulos. Con el desgaste del tiempo uno se va achanchando un poco. Por eso me sedujo la idea de desafiarme y volver a agarrar el lápiz y el papel, metafóricamente hablando. Pero además era una etapa que estaba necesitando de modo personal, porque tuve un año muy difícil en 2019 y este año también, por cositas que me pasaron, que las arrastrás en lo que hacés aunque no quieras.

- ¿Cosas como qué?

- Uy, no. Es muy duro. Muy fuerte. No sé si quiero hablar de eso, porque fue terrible lo que me pasó y me saca mucha energía.

- Pero aunque sea decime de qué se trata, aunque no ahondes.

- Quedé en la calle. Perdí todos mis ahorros. Eso. Tuve que empezar de cero otra vez, por una pelea con mi ex pareja. Invertí para construir una casa en un terreno que era suyo, y cuando nos peleamos me echaron a la calle, literalmente, él y su familia. Todas mis cosas del gimnasio además las tienen ellos retenidas. Toque fondo. Fue terrible. Pero a pesar de todo sigo en pie, soñando con campeonatos mundiales y medallas. El boxeo siempre me rescata y me saca adelante. El boxeo es mi vida. El boxeo me da vida.

(NdeR: La Pantera Farías sufrió violencia de género alguna vez, antes en forma física, y ahora sicológica. La vida le volvió a jugar una mala pasada)

-El boxeo siempre te rescata, Pantera, es verdad, pero vos también ayudaste a que te rescatara, y lo seguís haciendo. ¿Te adaptaste ahora a esta nueva etapa y experiencia? ¿Te cuesta la conversión de estilos?

- Es volver a encontrarse con chicos más chicos que yo, cosas frescas que te alimentan y estoy disfrutando muchísimo, y que a la hora de volver al profesionalismo me va a volver a llenar en todos los sentidos. Obvio, también hay que adaptarse al sistema nuevo. Nosotras peleamos a 10 rounds de 2 x 1 y entramos a trabajar del 3º en adelante, y acá en el 3º ya se terminó, es al revés, así que son todos los días informaciones nuevas para mi cerebro, que me encanta y me desafío todo el tiempo. Se me pone la piel de gallina porque es muy loco todo esto. Es un compromiso que asumí. Yo siempre quiero más, no me conformo. Y voy a querer más hasta el momento en que me retire.

- ¿Al grupo también te adaptaste bien?

- El grupo de los chicos es increíble. Soy una adolescente más acá adentro. Nos divertimos mucho, estoy super feliz. Y la docencia que tienen los DT (Fabricio Nieva, Daniel “Cacharro” González y Mariano Carrera) para conmigo en especial, que vengo del profesionalismo y soy quien más lo necesita, es excelente. Tanto el trato como la docencia. Acá me apodaron al Pantera Rosa, jaja…

- Más que una adolescente sos como la abuela (risas). ¿Podés decir que te servirá para aplicar en el profesionalismo este re aprendizaje?

- Siento que es un conjunto, un mix de cosas. Suma para cuando me vuelva a subir como profesional, que es el otro desafío.

- ¿Con quién guanteás y cómo te sentís en cuanto a velocidad?

- Por cercanía de peso y tamaño guanteo mayormente con Lucía Pérez, que es más grande y se trabaja más fuerte, quizás. Pero está Milagros en 57, que es super fuerte para la categoría y super compañera. Pero también se trabaja con los varones, que me ayuda porque son rápidos y te obligan a pensar y reaccionar todo el tiempo. Se insiste en la técnica y el destino de los golpes y se hace mucho Escuela de Combate.

PANTERA FARÍAS CON MILAGROS HERRERA.mp4

- ¿Cómo arreglaste las condiciones económicas de tu participación?

- La idea es que los profesionales cobramos si tenemos resultados, pero también un dinero aparte, porque no tenemos becas como los chicos amateurs. Y a esto hay que dedicarle todo un tiempo. Lo estamos hablando, porque la pandemia paró todo. Quizás intervenga la FAB en eso, no lo tengo claro. La idea era un dinero mensual.

- ¿Mientras tanto, cómo te las arreglás para sobrevivir?

- Tengo una entrada de la Muni de San Fernando, porque soy directora de la Escuelita Municipal. Además, un negocio de barbería bien ubicado en Sanfer, desde hace 5 años, que me ayuda bastante aunque se nota la falta de ingresos.

- ¿Y si no te clasificás a los JJOO?

- Sea cual fuere el resultado, quisiera pelear en lo sucesivo en ligero, en los 61,250 kg, y sacarme el gusto de volver a enfrentarme con Katie Taylor, con quien peleamos de amateur en India, en una final del Mundial en 2006, que me ganó. O por qué no con Delfine Pearson de nuevo. Haber peleado en la Selección Argentina será el plus.

- Vos que lo experimentás en carne propia, ¿cómo ves la fusión entre los campos rentados y amateur? ¿Hay ventaja a favor de ustedes, como muchos sostienen?

- No, al contrario. Tenemos que adaptarnos nosotros al sistema de ellos. A otros tiempos, otro ritmo. Otra estrategia, te diría, y juega distinto en la cabeza. Yo tengo la suerte de estar acá en este campamento y vivir esta experiencia desde adentro, que hubiese sido muy distinto hacerla por zoom desde casa, o con indicaciones de los profes. Estar con los chicos, guantear y demás es impagable y es lo que me está dando ritmo. Acá se trabaja de una manera muy intensa y hay mucha docencia de parte de los profes. Se entrena a un nivel de elite.

- ¿Y el día después, cuando te retires? Tenés 36 años.

- Me gusta mucho el laburo social. De hecho, lo hago en la escuelita. Pero también deseo ponerme mi propio gym. Y me encanta el periodismo, el contacto con los boxeadores a la vera del ring. Lo tengo en mente para cuando me retire. La política, lo social, lo comunicacional, y también el tema de mi imagen y la estética. Proyectos me sobran.

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