Los jugadores del Matador jugaron para bancar a Caruso y en un tiempo dieron cuenta de un Globo que se sigue desinflando
COMENTARIO: ALBERTO BALLESTERO
Un desahogo. Eso significó para Tigre esta victoria. No solamente por haber vuelto al triunfo después de cuatro jornadas, sino fundamentalmente por la semana que le tocó vivir, plagada de acusaciones y desmentidas. El equipo jugó como para “bancar al técnico” en ese primer tiempo y si la diferencia no fue mayor, fue por esos ya famosos “códigos del fútbol”, ya que Tigre levantó el pie del acelerador, en el complemento. Cual es la profundidad del pozo en el cual cayó Huracán, es lo que se preguntan sus hinchas. Perdió sin atenuantes y quedó siete puntos abajo de su vencedor, en la temida tabla de los promedios. Se encuentra hundido en la promoción, con chicos cuya maduración es apurada y la clave pasará por acertar con los cuatro refuerzos de cara al segundo segmento de la temporada. De lo contrario, el panorama aparece más sombrío aún. Muy poco le costó a Tigre expresar en cifras la distancia que hubo entre los dos equipos. Amagó Huracán en el comienzo con una jugada del pibe Roffes, que Soplán definió mal. Pero apenas pasados los cinco minutos Teté González -al cual Caruso improvisó como volante por derecha y que se tuvo que ir rápido por un choque con Soplán- inició la jugada, Román Martínez mandó un centro con una precisión digna de su capacidad, para que el Grandote Stracqualursi la mandara adentro cabeceando casi en soledad. Una vez más Huracán se vio obligado a remontar la desventaja, con la voluntad de Battaglia como bandera y muy pocos argumentos más. Tuvo un ratito en donde pudo haber puesto en apuros a Tigre: pisando la media hora Matute Morales se acordó de lo que alguna vez fue, enganchó y en su caída, Chiqui Pérez metió la mano. Zárate canjeó el penal con un tiro alto y furioso. Y un minuto después, Castaño le cometió a Battaglia un penal (lo tomó de la camiseta) que Loustau ignoró. Pero enseguida el Globo demostró que tropezó con la misma piedra. Primero cabeceó Echeverría, generando una buena reacción de Monzón y enseguida tras una buena asistencia de Morales, Stracqualursi volvió a ganar de alto y a facturar. Y sobre el final, fue Altobelli el que aprovechó otro yerro de la defensa de Huracán y convirtió en gol otra asistencia de Cachete.
Estuvo de mas
El segundo tiempo estuvo de relleno. Así de sencillo. Tigre se perdió dos goles seguidos por definir de manera displicente y allí nomás, decidió bajarle la persiana al partido. Brindisi probó con el ingreso de un Lencina que no gravitó... en tiempo adicional Islas lo tapó por partida doble, primero ante Vélez y después frente a Roffes. Detalles que no cambian esta paupérrima realidad de Huracán.

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