El suspendido camarista federal Eduardo Freiler negó ayer ser “un juez corrupto” y dijo sentirse “orgulloso” de los “principios jurídicos” con los que dictó sus fallos, al pronunciar sus últimas palabras antes de la sentencia del jury de enjuiciamiento en el Consejo de la Magistratura, que se conocerá el próximo 17 de noviembre a las 9, tal como quedó expresado en el cuerpo central de esta nota. “Esta construcción llena de falsedades, que luego rebotan en la prensa, han llevado a las palabras del sector acusatorio, que se esfuerza en darle valor a la duda porque saben que no pueden sostener lo que dicen’, remarcó Freiler en su declaración. El magistrado ironizó sobre ‘la vehemencia militante’ de sus denunciantes y les advirtió que no ‘tienen derecho a mentir’.
‘Lo que está en juego acá no es sólo mi cargo, lo que está en juego es la posibilidad de que una mayoría circunstancial pueda poner al juez que quiera y someter al que desee a un juicio político’, agregó.
Cerca de las 14:30 comenzó su alegato el abogado de Freiler, quien pidió entonces que “se tenga en cuenta” que su defendido ya había sido sobreseído en una causa penal por estos temas. Olivares cuestionó además que se haya reabierto esa investigación sin utilizar la figura de la “cosa juzgada irrita”, que permite dejar sin efecto una sentencia firme cuando se detectan nuevas pruebas o irregularidades en el proceso.
Por otra parte, dijo que la casa comprada en Olivos fue adquirida “en un estado deplorable” y que por esta razón el precio era más bajo que el de mercado.
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