Al menos seis personas resultaron heridas y otras seis permanecen desaparecidas tras un ataque de aviones estadounidenses contra barcos iraníes frente a la costa de Omán

Al menos seis personas resultaron heridas y otras seis permanecen desaparecidas tras un ataque de aviones estadounidenses contra barcos iraníes frente a la costa de Omán. Teherán denunció una violación del alto el fuego y respondió con una ofensiva contra destructores norteamericanos.

En paralelo, la disputa por el control del estrecho de Ormuz sumó amenazas contra Baréin, mientras el reino del Golfo lanzó una nueva ola de arrestos contra presuntos vinculados con la Guardia Revolucionaria.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este sábado en las aguas estratégicas del golfo Pérsico. Al menos seis personas resultaron heridas y otras seis permanecen desaparecidas luego de un ataque de aviones de combate estadounidenses contra seis barcos de carga y pesqueros iraníes cerca de la ciudad portuaria de Khasab, en Omán.

El gobernador local, Foad Moradzadeh, indicó que en el momento del ataque, ocurrido el viernes por la noche, había 20 personas a bordo. Los heridos fueron trasladados a centros de salud de la zona.

Otro ataque

El episodio se produjo en un contexto de alta fragilidad regional. La agencia oficial iraní IRNA había informado el viernes que al menos una persona murió y otras diez resultaron heridas en otro ataque estadounidense registrado la noche anterior contra un barco civil frente a las costas de Hormozgan.

Las Fuerzas Armadas iraníes acusaron a Washington de haber violado el alto el fuego que, según Teherán, seguía vigente. En un comunicado, denunciaron que “el Ejército invasor, terrorista y bandido de Estados Unidos” atacó un buque cisterna iraní que navegaba desde aguas costeras de Irán hacia el estrecho de Ormuz, además de otro buque que ingresaba a esa vía marítima frente al puerto de Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos.

El mismo pronunciamiento sostuvo que las fuerzas estadounidenses también bombardearon zonas civiles en las costas de los puertos de Jamir y Sirik, además de la isla de Qeshm. Las autoridades iraníes afirmaron que esas acciones se realizaron “en colaboración con algunos países de la región”, aunque no identificaron formalmente a los supuestos involucrados.

Respuesta de Irán

La respuesta iraní no tardó en llegar. La Fuerza Naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que desplegó una “operación combinada muy intensa y precisa” contra destructores estadounidenses que, según su versión, se aproximaban al estrecho de Ormuz.

De acuerdo con el comunicado oficial, en esa acción fueron utilizados misiles balísticos, misiles de crucero antibuque y drones de ataque con ojivas de alta capacidad explosiva. La Guardia Revolucionaria presentó esa ofensiva como una represalia directa por la agresión contra el petrolero iraní y por la presencia militar norteamericana en la zona.

El estrecho de Ormuz volvió a ubicarse así en el centro de la crisis. Por ese corredor marítimo transita una parte decisiva del comercio energético mundial, lo que convierte cada incidente en una señal de alarma para los mercados y para las potencias con intereses en la región.

En las últimas horas, además, Teherán elevó el tono diplomático contra Bahrein. El jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, advirtió que el pequeño reino del Golfo podría encontrar “cerradas para siempre” las puertas del estrecho de Ormuz si continúa acompañando iniciativas promovidas por Washington en las Naciones Unidas.

La advertencia surgió después de que Estados Unidos y Bahrein presentaran ante los miembros del Consejo de Seguridad un proyecto de resolución para defender la libertad de navegación en esa vía marítima. El texto exige a Irán que cese los ataques, el minado y el cobro de peajes a los buques que atraviesan el paso. La propuesta cuenta además con el respaldo de Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

Aunque el nuevo borrador suavizó la versión presentada en abril -al eliminar referencias al Capítulo VII de la Carta de la ONU, que habilita el uso de la fuerza militar-, Teherán lo rechazó de plano. El embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, calificó el documento como “defectuoso”, “parcial” y atravesado por “motivaciones políticas”.

La tensión regional también tuvo repercusiones internas en Bahrein. El Ministerio del Interior informó este sábado la detención de 41 personas acusadas de mantener vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní y de participar en actividades de espionaje.

Según la versión oficial, los detenidos integraban una organización asociada a la doctrina de la Wilayat al Faqih, principio político-religioso adoptado por la República Islámica. Las autoridades aseguraron que algunos de los arrestados mantenían contacto directo con la Guardia Revolucionaria y recaudaban fondos para enviarlos a Irán con el objetivo de financiar operaciones consideradas terroristas.

Campaña sin precedentes

La ofensiva de seguridad se conoció en medio de fuertes cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y de sectores opositores, que denunciaron una campaña represiva “sin precedentes” contra clérigos chiitas, activistas y ciudadanos acusados de simpatizar con Teherán.

De acuerdo con esos organismos, desde el inicio de la guerra lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán se registraron más de 300 arrestos, además de denuncias de desapariciones forzadas, torturas y revocaciones de ciudadanía sin proceso judicial previo.

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