El experimento consistía en suministrarles a los moluscos una dosis de epicatequina, una sustancia que contienen el chocolate y el té verde antes de hacerles realizar una actividad sencilla. Para su sorpresa, los caracoles, de la especie Lymnaea Stagnalis, eran capaces de recordar la tarea durante tres días, frente a las 3 horas que permanecía en la memoria de los que no recibían su porción.
Los investigadores descubrieron además que, además de la tarea en la que habían entrenado a los caracoles chocolateros, podían inculcarles nuevos conocimientos que no borraban los anteriores, sino que pasaban a tener otras habilidades. En los caracoles que no fueron alimentados con epicatequina, el nuevo recuerdo borraba el anterior.