En los tiempos de la antigua Grecia y Roma, se pensaba que el rosa, combinado con otra prenda del mismo color, auguraba muerte y desolación. En China, el color del esmalte utilizado demostraba su estatus social.
Sin embargo, recién en el siglo XX aparece el boom de los esmaltes tal como los conocemos en la actualidad, después de que se tomara la idea de la pintura para coches y se lo trasladara a las uñas.
Se estima que el esmalte sintético fue introducido en 1920 en París y la Primera Dama norteamericana, Eleanor Roosevelt, fue pionera en usar colores sólidos y en imponer la moda de utilizar esmaltes.