No es una modalidad nueva, pero crece la preocupación porque cada vez hay más casos y con extrema violencia. Abrir la puerta de casa o del edificio, o la cochera, es el momento más vulnerable. Consejos para no ser sorprendidos.
Hay cada vez más casos y más violentos. Nadie se salva. Desde chicos asaltados cuando llegan a sus casas hasta comisarios asesinados al entrar el auto en la cochera, las denominadas “entraderas” se han convertido en la gran preocupación en materia de seguridad de la población. Se trata, en de nitiva, del momento en el que nos sentimos más desprotegidos ante la escalada de delitos que, día a día, se suceden tanto en las grandes urbanizaciones como en las poblaciones del interior.
Pese a que por estos días se lo considera el delito de “moda”, no es un “modus operandi” novedoso. Desde hace varias décadas ha sido uno de los métodos elegidos por el hampa para dar inicio a un golpe que, muchas veces, puede llegar a cobrarse víctimas inocentes.
Si bien ahora se les llama “entraderas”, los viejos comisarios los denominaban allá por la década del ´60 de distintas maneras en la jerga policial de la calle: se les decía “el minuto fatal” o “el embudo”, según recordaron distintas fuentes que fueron consultadas para esta crónica. De cualquier forma que se la nombre, tienen una particularidad: los delincuentes aprovechan el momento más vulnerable de un vecino para comenzar con el golpe, cuando abre la puerta de su casa, el portón del edi cio o el de la cochera para guardar el auto.
Si bien estos delitos comienzan de la misma forma, no necesariamente tienen una motivación similar. Por ejemplo, en algunos casos la intención es robar en la casa, en otros llevarse el vehículo o bien iniciar un secuestro extorsivo. Lo que sí es común en todos los casos, es la forma en la que una potencial víctima puede prevenir estos asaltos.
El abogado y especialista en seguridad Luis Vicat, autor del libro “Autopreservación Urbana”, desarrolló una serie de consejos para que los vecinos podamos estar prevenidos ante el avance de la delincuente. En concreto, la mejor prevención es la información. Saber lo básico sobre estas bandas nos ayudará al momento de planear medidas caseras de seguridad.
Según Vicat, “el minuto fatal” es el tiempo que se demora, como mínimo, en cerrar un portón cuando, por ejemplo, un vecino guarda su auto en la cochera. Ese es el momento de mayor desprotección ante los delincuentes. Sobre los portones, comentó que “el mejor sistema es el corredizo, que se cierra en forma lateral, porque a medida que se va cerrando se le va achicando la posibilidad de ingreso al delincuente, a la vez que nos brinda una protección cada vez mayor”.
En contraposición, destacó que “los portones que bajan como guillotinas, levadizos, les da más tiempo al ladrón, porque siempre tiene la misma amplitud para acceder”.
En cuanto al “modus operandi” de los delincuentes que cometen este tipo de atracos, se los puede dividir en tres grandes grupos. En el primero están las bandas que elijen a las víctimas al voleo, o sea que recorren distintos barrios hasta que ven a un vecino abriendo la puerta para ingresar a su casa y lo abordan sorpresivamente. Actualmente, la mayoría de las víctimas de los robos de “entraderas” son elegidas al azar, cuando los ladrones ven la oportunidad al cruzar por una vivienda.
También, en lo que conformaría el segundo “modus operandi”, se han detectado bandas que “trabajan” con un “vigía”. Se trata de personas que, con un handy o teléfono en mano, recorren caminando las calles mientras el grupo operativo de la banda aguarda a una prudente distancia en el interior de un auto. Cuando el “vigía” ve un blanco fácil para golpear, llama a sus cómplices, quienes cometen el atraco en minutos.
Por último, existen bandas más so sticadas que realizan inteligencia previa. Siguen a sus víctimas, analizan sus rutinas y deciden el momento justo para dar el golpe. Estas organizaciones, por lo general, tienen en la mira a empresarios, comerciantes y familias de mayor poder adquisitivo. Muchas veces cuentan con una información inicial, momento en el que comienzan el seguimiento.
El doctor Vicat, en tanto, dividió los consejos para los vecinos -para al menos minimizar las posibilidades que tienen los delincuentes de dar un golpe de este tipo-, en tres puntos para tener en cuenta: precaución, prevención y discreción. 1) Precaución: hay que tener muy en cuenta las rutinas e ir cambiando distintas costumbres que facilitan el accionar de los delincuentes.
Cambiar los horarios, minimizar el tiempo de ingreso a nuestra vivienda, mejorar la iluminación del acceso, entre otras. 2) Discreción: no otorgar información de movimientos de dinero, no realizar el mismo trayecto. 3) Prevención: además de las medidas electrónicas (alarmas, sensores) que depende del poder adquisitivo de cada familia, se pueden seguir algunos consejos para minimizar los riesgos. Sobre la mencionada prevención, Vicat destacó un sistema muy sencillo: “si llegamos a la noche a nuestra casa, podemos llamar cuando estamos a cinco cuadras para anunciar nuestro arribo. Ahí se puede utilizar lo que se denomina una palabra gatillo, por ejemplo ´perfectamente ´”. Y así lo ejemplificó: “si estás a cinco cuadra y llamás, tu mujer te pregunta como venís y vos le decís ‘perfectamente ´, quiere decir que tenés un problema o riesgo inminente y no vas a entrar. Y si vos le preguntás cómo estás y ella te responde la misma palabra ´gatillo´ te está informando que tiene un problema”.
Otros consejos básicos de los especialistas para evitar “entraderas” consiste en “no ingresar si hay personas sospechosas cerca o un auto extraño estacionado en la puerta”, “iluminar bien el acceso a la vivienda”, “no dejar crecer ligustrinas de más de 1,20 metros en el frente de la casa” y “minimizar lo máximo posible el tiempo de apertura de un portón”, entre otros.