Diego Marcelo Montolivo, un músico de rock argentino famoso por haber integrado una de las bandas pioneras del punk nacional y un grupo junto a Celeste Carballo, está prófugo de la Justicia tras ser condenado a 8 años de prisión por violar en reiteradas oportunidades a una menor y hoy es buscado por Interpol.
La periodista Denise Tempone reveló en Rolling Stone el pedido de captura internacional que rige sobre el también periodista y empresario musical desde 2014, año en el que desapareció poco antes de que el Tribunal Oral N°10 dictara la sentencia original.
La causa en la que se halló culpable a Montolivo data de febrero de 2012, cuando su ex hijastra, en ese entonces de 17 años, denunciara junto a su madre al músico, ex pareja de esta última, quien abusara sexualmente de la menor desde que tenía 8 años hasta sus 15.
Según las declaraciones resumidas en el fallo, el ahora prófugo "se aprovechó de la minoridad de la denunciante y de la situación de convivencia para efectuar actos abusivos consistentes en exhibirse desnudo frente a la damnificada, tocar sus partes íntimas y someterla a acceso carnal".
Dichos actos fueron probados mediante diversas pericias psiquiátricas y registros de daños físicos de los que pudieron dar fe distintos médicos que atendieron a la víctima entre 2001 y 2010.
Según se estableció, durante esos años la menor no confesó los abusos a los que era sometida cuando su mamá no estaba con ella por constantes amenazas de su entonces padrastro (quien aseguraba querer a la chica “como a una hija”) y, como arrojaron las pericias, porque padeció el llamado Síndrome de Estocolmo.
Montolivo fue el guitarrista de Los Baraja, la banda liderada por Marcelo Pocavida que fue pionera del punk en la Argentina durante principios de los ochenta. Luego integró Celeste y la Generación (un grupo liderado por Celeste Carballo), tuvo un paso fugaz por Los Visitantes y en los noventa encabezó Medusa. Con los años, también se dedicó al periodismo musical (fue colaborador y crítico en Rolling Stone, Los Inrockuptibles y Página/12, entre otros medios) y se convirtió en empresario y productor musical: impulsó los sellos discográficos Ultrapop y Discos Voladores, trabajó en BMG y Musimundo y, desde 2004, fue el director artístico de Music Brokers, el exitoso sello que edit´p compilados como “Bossa N’ Stones”.