Los dueños de perras y gatas a punto de parir suelen inquietarse, aunque según los especialistas se trata de un tema muy común. Hay que tomar algunos recaudos, como el tema de la temperatura, el alimento y un lugar donde se sientan cómodas
La gestación en las perras tiene una duración de 58 a 63 días y en las gatas aproximadamente 65 días. El período de parto normal oscila entre 5 y 24 horas, y en algunos casos, principalmente si son primerizas, el tiempo se puede prolongar hasta 36 horas. Tanto en las perras como en las gatas la temperatura corporal (medida en el recto) desciende 1º hasta situarse en 37-38ºC una semana antes del parto. Comienzan a tener leche, presentan una ligera descarga vaginal, y pueden tener un cambio de comportamiento como por ejemplo buscar lugares oscuros y apartados, mostrar cierta inquietud y comenzar a construir el nido, según indica el médico veterinario José Vallés. A medida que se acerca el momento del parto, los dueños comienzan a inquietarse, ya que el cariño que sienten por su mascota les genera cierta preocupación, sobre todo si la hembra es primeriza, la ansiedad por ver cómo se va a desarrollar el acto del parto también se incrementa. Sin embargo hay que tener en cuenta que el nacimiento de los cachorros, al igual que el de los seres humanos, y el de todos los animales, es el fenómeno más natural del mundo, y solo se necesita ayuda en raras ocasiones. El mecanismo del parto se divide en tres fases. Durante la primera, se produce la apertura y relajación del cuello del útero para la salida de los cachorros. La hembra tiembla, jadea y puede vomitar. Los labios de la vulva se engruesan y se escapa por la comisura inferior un líquido viscoso blanco-amarillento. Se pueden apreciar contracciones uterinas, pero siempre de débil intensidad. Anda en círculos, se recuesta en el suelo, y no quiere comer ni beber (aunque algunas hembras muestran un apetito voraz). Durante este lapso es conveniente que nada perturbe el clima a su alrededor. La perra elige un sitio tranquilo y oscuro, y prepara su paridera rompiendo trapos y materiales. En esta situación conviene proporcionarles elementos para que puedan realizar ese trabajo, lo más usual es el papel de diario. También en las gatas, esta fase suele durar unas 24 horas y se caracteriza por inquietud, vocalización y comportamiento de preparación del nido. En la segunda fase se produce la expulsión de los cachorros. La hembra queda acostada en posición sobre un lado, con la cara dirigida hacia su abdomen y comienzan las contracciones cada 2 ó 3 minutos, con mucho esfuerzo. Conviene dejar a la perra sola, aunque sus dueños crean que deben acompañarla, ya que solo lograrán alterarla al observar su trabajo de parto, y esta situación podría retardar el proceso natural. “La perra comenzará a lamerse la región vulvar entre cada contracción. El primer cachorro y los siguientes los comenzará a expulsar a intervalos de contracciones inferiores a 30 minutos. Se deben considerar como anormales los intervalos de descanso de más de 4 horas, o cuando no nace ningún cachorro tras haber tenido muchas contracciones. Deberá quedar sola cerca de ocho horas. Si después de ese tiempo no aparece ningún cachorro, se llamará al Médico Veterinario”, asegura el especialista. En el caso de la gata, una vez iniciada esta fase, los gatitos suelen ser expulsados rápidamente con pocas contracciones, pero a menudo con un gran chillido. El primer gatito tarda, unos 30-60 minutos en nacer y el intervalo entre la expulsión de los restantes varía de 5 a 60 minutos. La mayoría de las gatas y perras cortarán el cordón umbilical, comerán la placenta y limpiarán a sus cachorros. Algunas gatas pueden “descansar” 12 a 24 horas entre la expulsión de dos tandas de gatitos. Por último, con el esfuerzo de la tercera fase se produce la salida de las placentas que generalmente es comida por la perra. Su expulsión se produce casi en forma inmediata después del cachorro. La perra debe parir en su propio ambiente, ya que si sus dueños pretenden albergarla en un ambiente extraño, no se calmará, los nacimientos se retrasarán y la camada entera puede perderse. Un lugar ideal es la base de un armario en la cocina, donde debe colocarse una “cama” confortable. La mayor parte de las cocinas tienen calefacción, y este factor es importante debido a que una de las principales causas de la pérdida de los cachorros recién nacidos es por falta de calor después del nacimiento; si no se cuenta con calefacción en el lugar donde está la perra con sus cachorros, debe prepararse una caja o un cajón con mantas y cubrirla durante la noche.

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