La creación de la autopista Buenos Aires-La Plata nos ha permitido no solamente acceder a los pesqueros más reconocidos de la Ruta 2 con facilidad, sino también a varios sitios rendidores que están a un paso de dicha arteria. Ya hemos hablado de clubes platenses, Berisso está siempre presente en nuestros relevamientos, Quilmes, igual con su Pejerrey Club o con salidas de embarcados desde el Motonáutico.
Y este año hemos hecho por primera vez relevamientos en Hudson, un sitio muy rendidor, con costa amplia para hacer kayakfishing o pesca orillera, modalidades que ya hemos practicado. Y nos faltaba la pesca de embarcados, que puede hacerse ahora con normalidad, dado que hay servicios para bajarnos la lancha, no sin antes hacer el rol en Prefectura de Quilmes por vía telefónica (llamando al 42530494).
Pero vamos por partes. Llegamos al pesquero recorriendo la autopista Buenos Aires-La Plata, tomando ramal La Plata y bajando en la salida "calle 63" en Hudson, a poco más de 30 km de Capital Federal.
Giramos a la izquierda con rumbo al Río de la Plata y sólo 5 km después, por camino asfaltado, llegamos al pesquero, construido hace poco y muy pintoresco, debido a los humedales y el campo que lo rodea pudiendose observar aves, cuises, liebres y la avifauna típica de la costa rioplatense.
Charly Geier contactó a Martín Rusciti (3ra generación nacida en este lugar), quien conoce el río en esta zona como nadie, como así los humedales, canales y lagunitas que recorría de chico pescando.
Este nos contó que tiempo atrás el camino al río era de tierra intransitable en días de lluvia y que en la costa totalmente virgen se ponía a ver a los sabaleros con sus caballos arrastrando las redes y sacando cientos de ellos. Hoy ese paisaje ha cambiado: Hudson luce una costanera nueva hecha recientemente y la infraestructura actual dejó muy lejos esos tiempos.
Enganchamos el semirrígido y fuimos hasta el río donde Ale, El Alemán, tiene un predio que cuenta con proveeduría y bajada de lanchas con su potente tractor.
Ya en el agua tomamos rumbo sureste y a unos 6.000 metros de la costa, antes del Canal Mitre que en esta locación lo tenemos a 8.000 mts aprox., tiramos la ceba para ir armando la calle. Hicimos trabajar el ancla de capa bien ajustado por el viento de 25 km/h del Norte y empezamos la pesca.
Geier pescó a 2 boyas solamente tipo chupetona y un palito o aceituna más bien chica al final. Con esto logró más distancia entre las boyas pudiéndolas ver mejor si se alejan demasiado. Martín optó por 3 boyas palito largas que marcaban bien el pique.
Al principio hubo que remarla, con piques esquivos y pejes de sólo 30 cm, pero la voracidad de éstos hacía que a veces vinieran clavados en 2 de los anzuelos. Ya cerca de la costa, arrastrados por el viento, a unos 3.000 mts, empezaron los dobletes: los piques múltiples en distintas cañas a la vez. "¡Los encontramos!", gritó Charly.
Pasado el mediodía era una fiesta: el viento amainó y se identificaban los lomos antes de atacar las brazoladas que estaban a unos escasos 10 y 15 cm de la superficie. Algunos juveniles movían las boyas sin poder clavarlos por el tamaño de los anzuelos 2/0 que usamos para tentar matungos, pero también empezaron a colarse algunos pejes de 40 cm.
Pero en esta salida predominó el peje de 35 cm aproximadamente y ya con la pesca más que lograda llamamos al Alemán para que preparase su nave y nos sacase del agua. El asadito en la costa fue el merecido broche de oro a una intensa pesca entre amigos.