¿Por qué Viento Rojo?
-La idea de venir a Buenos Aires no estaba en mis planes en estos momentos. Pero ocurrió un hecho que me hizo volver acá y entonces pensé que el viento te podía trasladar más allá de tu voluntad. Te puede llevar el viento. Y el rojo es porque es un color que me gusta y por la sensación de cambio que implica.
¿Por qué pasó tanto tiempo entre el primer y el segundo disco?
-Teníamos todo preparado para grabar en 2007, ya estábamos en el estudio. Pero una complicación económica lo impidió. Después nos achanchamos un poco hasta que al venir a Buenos Aires reflotamos la idea del disco, pero con otro repertorio. Antes íbamos a poner los temas que cantaba en aquel momento, pero ese repertorio ya me había cansado y entonces pusimos otros temas. Uno se encuentra en distintos momentos de la vida y lo que canta tiene que ver con eso.
¿Grabaste obras que venías haciendo últimamente o elegiste un repertorio especialmente para el disco?
-Mitad y mitad. Algunos ya venía haciendo y otros no. También son mitad y mitad los temas viejos y los inéditos. Siempre estamos buscando cosas. En el Norte hay muchos encuentros y ahí nos nutrimos de los poetas y seleccionamos repertorio.
Viento Rojo incluye clásicos de Atahualpa Yupanqui, Ariel Petrocelli y Violeta Parra, temas de compositores posteriores como Jorge Fandermole y Jorge Drexler y canciones recientes de Juan Falú, Rubén Cruz, Leopoldo Deza, Osvaldo Costello o la hija de Adriana, la cantante Luciana Tagliapetra.
¿Qué diferencias y similitudes hay entre los dos discos?
-Por Seguir era más tranquilo. Tenía un gran porcentaje de zambas y acá hay más diversidad en los ritmos… chacareras, marinera, gato cuyano. Ahora en los dos hay muchos poetas y compositores del Norte que tienen muy buena poesía y melodía. Creo que son distintos, pero tampoco es un cambio total. De Por Seguir me siento orgullosa: hay gente que me dijo que aún hoy lo tiene como disco de cabecera. Espero que con Viento Rojo pase algo similar.