Llega esta nueva producción animada que conlleva un importante mensaje de aceptación personal y ternura

Quizá lo más emocionante de Ugly Dolls sean los dos minutos finales pero para llegar a ellos bien vale quedarse con los más pequeños a ver todo este film que destila ternura y trae aparejada una gran moraleja.

Los Ugly Dolls son muñecos descartados de las fábricas que van a parar por un tubo a Villa Fea (Ugly Ville), un poblado construido en una calera en donde viven felices.

Sin embargo, una de ellas, Moxy, sueña con ser adoptada por una niña, y dedica todos sus esfuerzos a lograrlo, mientras edita el único periódico de la villa.

Pero un día, las cosas cambian cuando Moxy y algunos amigos se internan en el tubo desde donde llegan los nuevos muñecos y descubren de dónde vienen y adónde deberían haber ido...

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La película es un canto a la aceptación personal -no por nada su lema es "eres único e increíble"- y destila optimismo por parte de Moxy, que no se deja vencer por las barreras de la perfección que le impone Lou, un muñeco más parecido a Hitler que a Kent, en el sector de la fábrica desde donde se realizan los envíos.

La película tiene una realización técnica increíble, y cuenta con la dirección de Kelly Ashbury, un veterano de este género que tiene el mérito de haber sido el responsable de Shrek 2 (2004), Spirit el Corcel Indomable (Spirit Stallion of the Cimarron, 2002) y Gnomeo y Julieta (2011).

Con estos antecedentes, no hace falta decir mucho más, pero la película cuenta con otros atractivos como el mensaje “anti-Barbie”que pregona, y la aceptación de los defectos y virtudes de cada uno como consigna.

La versión en castellano cuenta además con las voces de Tini Stoessel, Pitbull, y los cantantes mexicanos Sofía Reyes y Mario Bautista.

Y aunque un comentario que se suele escuchar al ver el tráiler es “uh, es igual a Toy Story”, no hay nada más distinto.

Otra historia que vale la pena conocer sobre esta película es cómo se originaron los “Ugly Dolls”. Todo comenzó con una historia de amor entre dibujantes Sun Min Kim, de Corea del Sur y David Horvath de Estados Unidos.

Ambos estudiaban en la Parsons School of Design de Nueva York, pero tuvieron que separarse cuando la visa de ella expiró y tuvo que volver a Corea en 2001. En ese momento comenzaron una relación a distancia. En sus cartas a Kim, Horvath dibujó un personaje redondo, de largos brazos, patas cortas, con orejas en la parte superior de la cabeza, ojos grandes y redondos, boca recta con un par de colmillos y un delantal atado alrededor de la cintura. El delantal significaba que el personaje, llamado “Wage” (salario en inglés), era un trabajador, como Horvath se había comprometido a ser en nombre de la pareja. Debajo del dibujo estaba el mensaje: "Trabajando duro para hacer que nuestros sueños se hagan realidad para que podamos estar juntos de nuevo pronto".

Kim sorprendió a Horvath al convertir su dibujo en un personaje relleno como una almohada que ella misma cosió. Mientras que los colmillos y las protuberancias en la parte superior de su cabeza hacían que Wage se pareciera a un monstruo de peluche, su simplicidad y textura (una tela similar a una manta en lugar de la tradicional "piel" de peluche) lo hacían accesible y atractivo.

Horvath llevó el Wage original a una tienda de cultura pop de moda en Los Ángeles llamada Giant Robot, donde se la mostró al propietario, Eric Nakamura. Suponiendo que Horvath quería venderle la muñeca, Nakamura ordenó varias pruebas. Kim cosió los Uglydolls a mano y los envió a Los Ángeles, donde se agotaron rápidamente, tras su lanzamiento en febrero de 2001 y recibió el premio de Juguete del año por la Toy Industry Association en 2006.

La marca se distingue por su definición de la palabra “ugly” (feo). En el “uglyverse”, "feo" significa algo único y especial, algo que deberíamos celebrar, algo que nos hace diferentes, y nunca esconder los "giros o vueltas" que nos hacen quiénes somos, tanto por dentro como por fuera.

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