Se trata de un film nacional que presenta a una Argentina del futuro gobernada de manera perpetua por Mauricio Macri, que se embarca en una nueva contienda bélica en las islas. POPULAR charló en exclusiva con su director y su protagonista, de cara al estreno de este jueves.

9/12/2022. Vivimos en una época de desesperanza. La tragedia climática estremeció al mundo. Los recursos escasearon. La pobreza fue devastadora. El pueblo disconforme clamó por un nuevo cambio, sembrando el caos en las calles. En un intento desesperado, nuestro honorable Presidente vitalicio jugó su última carta: invadir las Islas Malvinas, apropiarse de sus recursos, y, así, recuperar la fe perdida. La operación fue un éxito. La población volvió a creer. Jóvenes argentinos de todo el territorio sacrificaron sus vidas por la empresa patria. Pero nadie estaba preparado para enfrentar el terror de las islas. Ni siquiera yo, un soldado del cambio entrenado para combatir en las más brutales batallas. Es que Malvinas tenía una última lección para darme…

Con este monólogo, en el que se plantea un escenario y panorama distópico, arranca la película argentina más polémica del año. Y, posiblemente, de muchos años por venir.

Se trata de “Malvineitor”, el film independiente dirigido por Pablo Marini -Masacre Marcial IVX (2007), 2 Locos en Mar del Plata (2009) yGrasa (2015)- y protagonizado por Vic Cicuta –“Diablo” (2011), “Los Super Bonaerenses” (2014) y “Kryptonita” (2015), entre muchas otras-, que plantea una segunda Guerra de Malvinas, en el contexto de un mundo sumido en un caos ambiental… y en el que Mauricio Macri gobierna la Argentina de manera perpetua.

De cara a su estreno, este jueves 7 de diciembre en el Festival Internacional de Cine Buenos Aires Rojo Sangre, POPULAR charló en exclusiva con Marini y Cicuta acerca de este opus que, de seguro, dará qué hablar.

A continuación, la entrevista completa:

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-¿Cómo surge el proyecto de “Malvineitor”?

Pablo Marini: Empezamos a hacerlo con Pablo Parés (NdR: gran realizador argentino, co-fundador de Farsa Producciones y pionero del cine fantástico argentino independiente con “Plaga Zombie”) porque veníamos de grabar “Grasa” (2015) y nos gustaba Cicuta como protagonista…

Vic Cicuta: Aia… (risas).

PM: Y dijimos “tenemos que hacer una película para Cicuta, donde haga cosas que no puede hacer en la vida real”. Y cuando grabamos “Grasa”, grabamos en la reserva ecológica, y ahí nos dimos cuenta que cada vez que poníamos la cámara en distintos lugares, cada plano parecía grabado en un lugar distinto. Entonces dijimos “tenemos que hacer toda una película acá”. Habíamos grabado de noche y no habíamos tenido ningún problema, entonces era ideal para hacer lo que queríamos, como siempre. Hay como 40 minutos de película en “Malvineitor” que pasan en el mismo lugar, y no te das cuenta.

-¿Y cómo se les ocurrió la idea para “Malvineitor”?

PM: No hubo una idea… Empezamos a tirar ideas de cosas que nos gustarían que pasen en la película. También queríamos agarrar una temática arraigada a la cultura popular argentina y hacer una película bizarra y loca con eso. Y las Malvinas re iba. Aparte, nunca habían hecho una buena película sobre Malvinas. Bah, a mi juicio…

VC: A mi juicio tampoco.

PM: Cuando hicimos “Grasa”, la premisa era hacer una película onda Gorevision (NdR: productora independiente de cine de terror, gore, bizarro y humorístico, de la cual Vic Cicuta es una de sus máximas figuras) pero cuidando un poco más las cosas y organizándolas un poco más, como para que rindan las jornadas de laburo. No es lo mismo que Gorevision, pero tratamos de captar su esencia y llevarla a algo un poco más, cómo decirlo, digerible para el público. Porque a veces Gorevision, por más que nosotros nos caguemos de risa con las pelis, que son espectaculares, hay gente que las ve y no las entiende, porque no entiende ese humor tan particular. Entonces, en “Grasa” la idea era agarrar esas cosas polémicas, o mal vistas o de mal gusto que tiene Gorevision, y llevarlas a algo que un público más general pueda ver. Y con “Malvineitor” lo mismo.

VC: Igual, “Malvineitor” no es tan polémica como “Grasa”…

PM: Tiene cosas igual. Por ejemplo, al feminismo le da con un caño…

VC: Sí, pero “Grasa” era más palo y a la bolsa, caguémonos en todo.

PM: “Malvineitor” fue más pensada , con un guión con una estructura clásica. Es mucho más dramática. Es una película de aventuras y acción casi tradicional. Es como si fuera una película de Chuck Norris, pero con cosas bizarras que pasan constantemente, que te van sacando de la línea de la acción. Van al humor, pero vuelven a la línea dramática siempre. Con un final medio delirante… Volviendo a lo de antes, está claro que los palos que tiramos son desde un lugar irónico, como en “Grasa”. El protagonista es un facho y reacciona como reaccionaría un facho. Nos reímos de eso y lo ridiculizamos.

-Más allá de lo satírico, lo paródico y los palos con humor que tiraron en toda la película, ¿intentaron hacer una crítica política y social específica con “Malvineitor”?

PM: No sé... Todo es político.

VC: Creo que está metida en la impronta misma de la película.

PM: Pero no hay intención de bajar línea política de ningún tipo.

VC: Exacto. No hay intención de bajar línea, sino que la postura sobre las cosas surge sola.

PM: Aunque, de alguna manera, la estamos bajando…

VC: Pero no es la intención primaria.

PM: Igual, “Malvineitor” tampoco se casa con ninguna postura política. La idea es pegarle a todos.

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-¿Qué lectura creen que se va a hacer de los chistes políticos coyunturales que tiene la película? ¿Creen que alguien se puede ofender?

VC: Y, el de Antonia Macri es fuerte… (risas). Si alguien se ofende es porque es un pelotudo. Y si es un pelotudo, me gusta que se ofenda, porque lo hicimos precisamente para eso.

-¿Les preocupa que surjan algunas reacciones negativas de la película, teniendo en cuenta lo sensible que es el tema Malvinas?

PM: Me preocupa que me pueda afectar desde lo físico (risas). Pero no me preocupa desde la cuestión ideológica, porque nosotros estamos haciendo ficción. Contamos una historia totalmente ficticia en base a un hecho real.

VC: Y nadie se está burlando de los que pelearon en Malvinas. No va por ese lado.

PM: Claro, no hay una falta de respeto. La persona que puede llegar a enojarse con “Malvineitor” es la que no vio la película. Si la ves, te das cuenta que está del lado correcto.

VC: Por el nombre de la peli capaz alguien se enoja. Pero si ves la peli, no te podés enojar. No tenés por qué sentirte ni agredido ni mal.

-Es la primera película argentina que se permite hacer humor con algo tan doloroso…

VC: Es que, vuelvo a decirlo, tampoco es una parodia de la Guerra de Malvinas, porque es sobre una hipotética segunda guerra. No nos estamos riendo de los soldados que murieron en Malvinas, que es una cosa que no se puede creer. No viene desde ese lado.

-Por más bizarra y cómica que sea, “Malvineitor” es una película bélica muy bien lograda, a pesar de que tiene prácticamente cero recursos…

PM: Tomamos mucho del cine de guerra pochoclero y hollywoodense. La película va a lugares muy clásicos que vimos en millones de películas. Lo que cambia es la boludez que dicen, el chiste que están haciendo, pero como estructura ya la viste 200 veces a la película. Nos agarramos bastante de esa estructura ya conocida.

VC: Lo que tiene de diferente es cómo está narrada en el sentido visual. No hay una película de acción argentina así. Ninguna. Es una peli de guerra posta, muy bien filmada. Es increíble. La veo y se me pone la piel de gallina…

PM: En cuanto a los recursos, hay mucho recurso que tiene que ver con el conocimiento y con muchos años de trabajo, en los cuales podés acceder a personas que tienen ese mismo conocimiento en otras áreas, y eso hace que todo salga. Uno dice “son pocos recursos”, pero en realidad son millones de recursos.

VC: Son pocos recursos económicos.

PM: Sí, pero son muchos años de laburo con la misma gente.

VC: ¡Y capos totales! Si viene esto es una película independiente, todos los que la hicieron son profesionales. Gente que trabaja también en cine comercial, y algunos que podrían estar haciéndolo y le pasarían el trapo a muchos.

PM: Como por ejemplo, el maestro Pablo Fuu, que hizo la mejor música que te puedas imaginar. Te vuela la cabeza.

VC: Yo, que pude filmar en producciones más mainstream como “Diablo”, “Kryptonita” “ Nafta Súper”, te puedo decir que en “Malvineitor” todo el equipo proyectaba hacer ese tipo de cine. Un equipo todo armado y organizado.

PM: Lo que diferencia a esta forma de hacer cine respecto al cine mainstream es que, al no haber guita o un negocio de por medio, nadie está cuidando su propia quintita, sino que todos laburan en común.

VC: Pero, a la vez, cada área estaba yendo para adelante desde su lugar. Todos laburan por el pancho y la coca y desde el corazón, pero todo estaba muy organizado y cada uno se ocupaba y daba lo mejor desde su área, para que la cosa vaya para adelante.

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-¿Cuánto tardaron en hacer la película?

PM: Tardamos un año en hacerla. Habrán sido unas 18 jornadas de rodaje. Desde que la escribimos hasta el estreno de este jueves, dos años. La posproducción llevó mucho tiempo.

-¿Creen que esta misma película podría haberse hecho financiada por el INCAA? Lo pregunto porque, por más que un film financiado por el Instituto de Cine tiene una guita para la producción y realización que ustedes no tuvieron, tampoco es mucha y trae consigo muchas limitaciones, como el tiempo, los sueldos de todos los que trabajan en ella, impuestos, cuestiones legales y demás.

PM: Y, no. No podría haber sido filmada así. Muchas de las muy buenas películas de género independientes que se vienen haciendo en Argentina no se podrían hacer con las limitaciones de una película con presupuesto INCAA. “Daemonium” (2015, dirigida por Pablo Parés) por ejemplo. Todas las locaciones que ves ahí, el laburo de arte, todo lo que le levanta el pedigree de la película son los años de laburo de todos los que la hicieron. La filmaron durante un montón de tiempo. Por ahí se tomaban un mes para armar cada cosa que necesitaban, o para buscar la mejor locación para cada escena… Eso en una película con guita del INCAA, donde filmás todos los días de la semana durante un mes como mucho, no lo podés hacer. Tendrías que tener todas esas locaciones y cosas desde el vamos, sin contar que habría que pagar todo eso. Sería imposible, por lo menos en el cine argentino. En “Malvineitor” en particular, por ejemplo, además de lo que filmamos, yo agarré de Internet planos y pequeñas cosas de jungla brasilera, archivos de entrenamientos de las FARC, planos de otras películas... Cuando ves el helicóptero bajando en la película, ¡obvio que no filmamos con un helicóptero! Pero vos lo ves ahí, aparece y es parte de la película. Yo creo siempre que lo que hay que hacer es tratar de contar una historia. Cuando estás en el mainstream y la película es un negocio, vos no podés usar planos de otras películas. Igual, en las películas oficiales, muchas veces las explosiones y la sangre en todas las películas son las mismas, porque las bajan de Internet, así que también están robando en algún sentido. Pero acá todo es más descarado (risas). Porque la idea es generar la emoción cuando ves, por ejemplo, un helicóptero. Y si le tengo que robar un plano a una película, se lo robo (risas).

VC: Cuando ves la película, no lo podés creer. Tiene un nivel…

-Un espectador desprevenido la ve y capaz piensa que es una mega-producción…

PM: Es la idea. Hay un híbrido entre sacar cosas de otras películas y lo que hicimos nosotros mismos en la película. Muchas de las explosiones que se ven, por ejemplo, son reales. Las hicimos nosotros.

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-Ya que antes mencionaste a “Daemonium”, aprovecho para plantear una cuestión que podría aplicarse a “Malvineitor” y a muchas películas independientes argentinas. Hoy “Daemonium” está en Netflix, compitiendo en la misma plataforma, de alguna manera, no sólo con otras películas argentinas financiadas por INCAA e incluso por productoras privadas, sino con producciones de todo el mundo. ¿Creés que puede abrirse todo un mercado para la manera de hacer cine de, por ejemplo, “Daemonium”, “Grasa” y “Malvineitor”? ¿Creen que este tipo de películas pueden tener, por fin, un público masivo?

PM: Creo que eso está ligado con la difusión, y si hay algo que nosotros no tenemos son herramientas de difusión. Aunque sí es real que, comparado con diez años atrás, el público de este tipo de películas aumentó un montón. Aumentó por diez seguro. Y si sacamos una proyección a más años, calculo que va a seguir creciendo.

VC: Igual, vos podés ver la peli en tu compu o en la tele, pero las pelis son para el cine. Y si no es en festivales, estas pelis no las pasan. Uno disfruta mucho más viendo las pelis en el cine que en casa. Y, por ahora, las únicas plataformas que por ahí uno puede llegar para estas pelis son YouTube, o Netflix si te las compra...

PM: El tema es llevar a la gente al cine a ver estas películas. Es como con las bandas de rock. O sea, buenísimo escuchar los discos de la banda de rock que sea en Internet, pero la posta es ir a ver a las bandas en vivo. Fantaseando, me gustaría que el día de mañana pelis como ésta puedan estrenarse en microestadios, por ejemplo. Llenar un microestadio y que la venta de la película sea esa función. Que te vendan birra, chori, como un recital… Y que esa función genere ingresos para hacer otra película, e incluso para pagarles a las personas que las hacen. Aunque si hay plata de por medio… La plata, para resolver cosas del rodaje, está buenísima. Pero cuando tenés que pagarle a las personas, eso complica mucho las cosas a veces. Si le pagás a alguien, y después le decís que tiene que venir a filmar en tal fecha y no puede, va a estar todo mal, porque ya le pagaste. Y al revés también, la otra persona va a estar atada casi a cualquier cosa porque ya le pagaron.

VC: O el “por qué yo cobro esto y el otro cobra lo otro”… El tema de la guita… No es que esté mal, pero…

-La guita convertiría a esto en un trabajo.

VC: Ahí está el tema. Estas pelis se filman los fines de semana. Todo el mundo tiene otro trabajo.

PM: Claro. Esto nunca fue tomado como laburo, sino como algo divertido.

VC: Si es un trabajo y lo sentís asÍ, creo que esto se pierde. Yo lo veo así. Por ahí no, eh. Pero creo que el corazón que tienen estas películas no lo tienen otras, precisamente por eso. Por ejemplo, durante una escena de “Malvineitor” se largó a llover, y todos seguimos filmando, porque garpaba en cámara...

PM: Eso fue hermoso. Capaz que en un proyecto mainstream se larga a llover y se corta la filmación, para que no se rompa la cámara. Yo trabajé como asistente de dirección, y cuando llovía bajaba el pulgar y no filmábamos, porque había que cuidar los equipos. Acá también, pero como los equipos son nuestros, yo soy el responsable de lo que les pueda pasar.

-¿Qué es lo que más les cuesta a la hora de filmar una película así?

VC: A veces, cuando hay escenas que requieren de mucha gente, como filmamos los fines de semana cuesta coordinar que todos puedan…

PM: Y, también, mantener la energía durante todas las jornadas. Lograr que el equipo mantenga el mismo ímpetu, que es lo que termina de llevar adelante toda la película.

VC: Igual, cuando ves que el proyecto avanza, eso te retroalimenta.

"Malvineitor" teaser-trailer

-Vivimos tiempos de mucha corrección política, al menos en la esfera pública. No es el caso de “Malvineitor”, que es políticamente incorrecta por demás…

PM: “Malvineitor” tiene mucha incorrección política, sí. Lo que pasa es que yo tengo la conciencia limpia, y puedo hacer chistes con lo que se me canta el orto, porque soy una persona que, en mi conciencia, no soy un hijo de puta.

VC: Bueno, eso pensás vos… (risas).

PM: Entonces, me puedo dar el gusto de divertirme con el humor…

-¿Por qué creen que cuesta tanto hoy en día burlarse de las cosas?

PM: Hay mucha condena social. Y a la gente le importa mucho lo que el otro piensa. Todo el mundo está muy a la defensiva.

VC: Si estás a la defensiva y querés hacer un chiste, el chiste no va a salir bien. Hay que tener la conciencia limpia y reírse de uno mismo. Hay feministas que se cagan de risa viendo “Grasa”, y la peli tiene chistes que les dan con un caño, así como hay chistes que le dan con un caño a todo. Ahí está el espíritu. Uno se tiene que cagar de risa de uno mismo.

-¿Creen que en estos tiempos de corrección política el under es un lugar como para empezar a corroerla?

VC: Y, qué sé yo. Esperemos.

PM: Ojalá.

-¿Qué es el under hoy en día, en estos tiempos de redes sociales e híper comunicación?

VC: En otra época, en el ambiente del rock por ejemplo, el under era algo por lo que tenía que pasar una banda que quería pegarla, llegar o vivir de la música. Era algo que tenía que pasar en su carrera. Hoy en día, hay muchas bandas que se reconocen como under y siguen siéndolo, sin querer salir del under.

PM: Y que si se salen de ahí perderían su esencia...

VC: Hoy es un lugar de pertenencia. No es un lugar que está debajo de otra cosa. Yo estoy en el under y estoy a la par de todos. Simplemente me gusta este lugar, porque lo considero mío.

PM: Me parece que el under tiene más corazón que otro ambiente, donde ya rige más el caretaje y la postura social de cada uno. Que es donde te volvés políticamente correcto, justamente para entrar en ese status.

VC: Ojo, no significa tampoco que por ser under quieras tocar para diez personas, o que una película la vean quince. Uno quiere acceder a la mayor cantidad de gente posible, sólo que no va a hacer nada que no quiera para que eso ocurra. Pero si ocurre, fantástico.

PM: De todas formas, si bien no es masivo, hay mucha gente en el under. El BARS es una súper pantalla, y después durante el año tenés un montón de ciclos de cine, como salas donde tocan bandas… Antes eso no existía. ¿Dónde se pasaba una película independiente así? Ni siquiera existía este tipo de cine. Esto arrancó hace veinte años con “Plaga Zombie” (1997)…

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-Más allá de mantener este tipo de proyectos cinematográficos y esta manera de hacer cine, ¿les gustaría estar en el mainstream y vivir de la actuación y de la dirección?

VC: A mí sí. No va a ocurrir igual (risas). Pero si pudiera vivir de la actuación, me gustaría.

PM: A mí no. Porque siento que me cansaría. Mi trabajo siempre me termina cansando.

VC: Eso es verdad.

PM: Entonces, prefiero que hacer cine siga siendo mi hobby y que mi trabajo sea otro. Aunque, cada tanto, podría agarrar un trabajo relacionado al cine, como cuando trabajé con Nicanor Loreti (NdR: director, productor y guionista, responsable de “Diablo”, “Kryptonita” Y “Nafta Súper”, entre otras). Acá, para dirigir ya estás medio dirigido. Si te llaman para dirigir algo, te van a bajar una línea de lo que tenés que hacer. Para mí, dirigir es dirigir lo que me gusta dirigir a mí. Yo lo veo así. Actuar es distinto. Yo actuaría de lo que me llamaran, me divierte mucho.

VC: Además, dicen que se gana bien de vivir de actor profesional, y eso podría generar plata para otros proyectos interesantes.

-Volvamos un poco al disparador de “Malvineitor”. ¿Creen que en algún momento se puede llegar a dar una segunda Guerra de Malvinas?

VC: Yo creo que no.

PM: Esperemos que no.

-¿Y una segunda guerra de Argentina contra algún otro país o poder?

VC: Esperemos que tampoco.

PM: Y… En algún momento, por algún interés de algún recurso natural que esté agotándose, como el agua por ejemplo, no descarto la posibilidad de que nos vengan a invadir.

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-Como ciudadanos, ¿cómo ven en retrospectiva la Guerra de Malvinas?

PM: Fue una masacre de toda una generación de gente. Igual yo nací en el 81. Vos lo viviste un poco más…

VC: Sí, yo fui a la plaza… Tenía 12 años. La Guerra de Malvinas fue la estupidez de un borracho pelotudo. No se puede creer.

-Se dice que con el humor tiene un efecto catártico. ¿Creen que “Malvinator” puede generar un efecto de ese tipo en quienes vivieron Malvinas?

PM: Cien por ciento. Posta. Esta película es un homenaje. No sé por qué no lo dije cuando me preguntaste si alguien se podía llegar a ofender con “Malvineitor”. El que vea la película se va a dar cuenta que este es un homenaje. Y como que está exorcizando muchas cosas de Malvinas…

VC: No quiero spoilear, pero el trayecto que lleva el protagonista y cómo termina… Es re groso.

PM: El chiste se vuelve cien por ciento dramático.

-¿Se imaginan a ex combatientes viendo la película?

PM: Me encantaría. Me gustaría mucho que ex combatientes vengan y me digan: “no tiene nada que ver con lo que yo viví, pero me cagué de risa” (risas).

VC: Y como no es la primera Guerra de Malvinas… Bah, no sé por qué dije “la primera”. Ya estoy tomando como real la segunda (risas). Decía, como no es la Guerra de Malvinas, yo creo que la disfrutarían.

PM: Creo que de entrada entrás en un código que no da para ofenderse.

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“Malvineitor” se estrena este jueves 7 de diciembre a las 22:00 en el Multiplex Belgrano (Vuelta de Obligado 2199, CABA), en el marco del Festival Internacional Buenos Aires Rojo Sangre 2017. Repite el viernes 8 de diciembre a las 23.55 en el Multiplex Lavalle (Lavalle 780, CABA).

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