La Pulga conquistó definitivamente al público argentino y se cansó de batir récords en el Barça, Martínez se ganó el corazón de todos con carisma y el título mundial, y el Flaco fue oro olímpico en taekwondo. Un repaso por sus logros
El repaso de las mayores emociones del deporte argentino en 2012 compone un podio de manera automática. La discusión quedará para el lugar que cada uno merece en el pedestal, pero no hay dudas que Lionel Messi, Sergio Maravilla Martínez y Sebastián Crismanich fueron los exponentes más destacados. Cada uno en lo suyo, y con perfiles bien diferentes, brillaron con luz propia y regalaron las máximas alegrías. 

MESSI

El año del astro rosarino fue ante todo brillante, pero también particular: jugó como nunca antes (lo cual ya es muchísimo decir), o bien acumuló goles como nunca antes, pero no logró títulos de relevancia (la Copa del Rey fue una suerte de consuelo). Eso sí, se afianzó una vez más como un fenómeno mayúsculo en la historia del fútbol mundial, se cansó de batir récords individuales y alcanzó una conquista muy anhelada: el cariño del público argentino.

Messi recorrió la ruta de la brillantez y anuncia la última parada para el 7 de enero, cuando recibiría el Balón de Oro FIFA por cuarta ocasión consecutiva, algo inédito para los registros de este premio que ganaron tres veces auténticas leyendas el holandés Johan Cruyff y el francés Michel Platini, entre otros.

La Pulga comenzó a desplazar a otros apellidos ilustres de los libros de fútbol en marzo pasado, cuando superó a César Rodríguez como máximo goleador de la historia del Barcelona en compromisos oficiales. El recorrido se detuvo días atrás en 91 goles: 61 fueron en la Liga española, y 26 de ellos los consiguió en las 16 fechas del torneo actual. Además logró once "dobletes" (¡seis de forma consecutiva!) y un "hat-trick".

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Con la segunda parte de la temporada por delante, Messi está listo para superar los 50 que convirtió en el certamen pasado y con los que se llevó la "Bota de Oro" al máximo anotador de las competiciones europeas.

Su paso por la anterior edición de la Champions League le valió una gran frustración: Barcelona cayó en semifinales frente a Chelsea de Inglaterra (luego campeón) y el crack erró un penal que pudo haber determinado la presencia de su equipo en la definición del torneo más trascendente de Europa. Sin embargo, sus 13 tantos lo catapultaron al tope de la tabla de artilleros. En la presente edición suma cinco conquistas en seis partidos, para acumular un total de 56 que lo colocan a 15 del español Raúl, máximo goleador histórico del torneo.

"Sin títulos, mis goles no valen nada", se sinceró el astro la semana pasada. Sin embargo, Messi logró un premio de un valor incalculable: el reconocimiento del hincha argentino, particularmente de aquel que le reclamaba un nivel acorde a sus épicas actuaciones en Barcelona. Los tripletes ante Suiza y -especialmente- Brasil en compromisos amistosos, la actuación ante Ecuador en la que anunció que sería padre, y sus funciones estelares ante Paraguay y Uruguay construyeron el recorrido consagratorio. Fueron 12 goles sobre misma cantidad de participaciones. Y quedó a tres de superar a Diego Armando Maradona, nada menos.

Con todo, su mayor alegría en el año se produjo afuera de las canchas: su hijo Thiago, nacido el 2 de noviembre en Barcelona, fruto de su pareja con Antonella Roccuzzo, su novia de siempre.

MARAVILLA MARTÍNEZ


¿Cuánto hacía que la Argentina no tenía un boxeador con semejante nivel de jerarquía y popularidad? Sergio Martínez traía el primer atributo de antaño, y el segundo lo conquistó a partir de su carisma y simpatía. El vehículo necesario fue su victoria ante Julio César Chávez Jr, que le valió la recuperación del título mundial mediano CMB que previamente le habían quitado en un escritorio.

En la comparación entre ambos boxeadores, el triunfo del argentino era previsible. Sin embargo, dos años de engorrosas gestiones para que le dieran la chance que merecía, más su caída en el último round de una pelea que había dominado por completo, la convirtieron en una verdadera epopeya.  

En marzo disputó su primera pelea de 2012 en el Madison Square Garden de Nueva York. Entonces, derrotó por nocaut al inglés Matheu Macklin, en una pelea sin título en juego. Luego llegaron Chávez, el triunfo y la gloria. Aquella noche de septiembre en Las Vegas convocó una audiencia televisiva impresionante: 41 puntos de rating. Martínez cumplió y, en adelante, su poder de seducción hizo el resto.

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CRISMANICH


Si hasta hace poco tiempo Maravilla Martínez era casi un desconocido para el público argentino, el caso de Sebastián Crismanich es todavía más particular. El correntino, de 25 años, llegó en silencio a los Juegos Olímpicos de Londres. Dos semanas después, su nombre se repitió a lo largo y a lo ancho del país y quedó grabado en la historia grande del deporte argentino.

Pese a que llegaba con los antecedentes de un gran Juego Panamericano de Guadalajara en 2011, Crismanich logró una hazaña al vencer al español Nicolás García Hemme y conquistar la primera medalla dorada para la Argentina en taekwondo. Nunca antes un exponente nacional había sido campeón olímpico en esta disciplina.

Además, el Flaco se convirtió aquel 10 de agosto en el primer deportista argentino individual en obtener un título desde Londres 1948, cuando lo consiguieron el atleta Delfo Cabrera en maratón, y los boxeadores Pascual Pérez y Rafael Iglesias.

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