Nadie convirtió más goles que Just Fontaine en una Copa del Mundo. Los 13 tantos anotados por la gran figura de la selección francesa en el torneo de Suecia 1958 prometen seguir en lo más alto del historial, con una curiosidad que acompaña el detalle estadístico, ya que el hombre que llevó a Francia a las semifinales de aquel certamen, disputó el Mundial con un par de botines que le prestó su compañero Stéphane Bruey, ya que los del goleador se habían roto poco antes del debut ante Paraguay.
Fontaine, nacido en Marruecos en 1933, le metió tres goles a Paraguay, dos a Yugoslavia, uno a Escocia, dos a Irlanda del Norte, uno a Brasil y cuatro a Alemania. Así, les sacó siete de ventaja a quienes compartieron el segundo lugar en la tabla de artilleros: el jovencito Pelé y el alemán Helmuth Rahn.