Ex miembro del comité ejecutivo de FIFA admitió a la Justicia norteamericana que, junto a otros pares, cobró sobornos para la elección de sedes de Mundiales, Copas de CONCACAF y derechos de TV.

Está cada vez más complicado Joseph Blatter, que el martes sacudió al mundo con el anuncio de su renuncia a la presidencia de la FIFA apenas cuatro días después de ser reelecto. Caído en desgracia, el suizo de 79 años está cada vez más cercado por la justicia norteamericana y el FIB, con los barrotes de la cárcel asomando en su horizonte cercano.

Ayer, para el caso, el estadounidense Chuck Blazer admitió haber aceptado sobornos junto a otros dirigentes de la FIFA para la elección de la sede de los Mundiales de Francia 1998 y Sudáfrica 2010, según documentos del caso revelados ayer por la justicia federal de Nueva York.

Blatter llegó al sillón máximo de la FIFA en 1998, por lo que no se le puede adjudicar responsabilidad en la elección de la sede de Francia 1998, pero en el caso de Sudáfrica 2010 el suizo está hasta las manos porque Blazer era integrante del comité ejecutivo de la FIFA y entonces Blatter no puede desentenderse de este hecho de corrupción en la entidad que presidía.


Se hundió y lo hundió

Blazer, la cara del fútbol de Estados Unidos y CONCACAF entre 1991 y 2013, confesó esos delitos al declararse culpable de corrupción en una audiencia judicial en noviembre de 2013, puntapié de la investigación que terminó con la imputación por ese mismo delito la semana pasada de nueve miembros actuales o pasados de la FIFA.

"En o alrededor de 1992 me puse de acuerdo con otras personas para facilitar aceptar un soborno en relación con la selección de la nación anfitriona de la Copa del Mundo de 1998", dijo Blazer, según la transcripción de esa audiencia, donde se le leyeron los cargos en su contra. "Desde 2004 hasta 2011, yo y otros miembros del comité ejecutivo de la FIFA acordamos aceptar sobornos en relación con la selección de Sudáfrica como nación anfitriona de la Copa del Mundo de 2010", declaró el ex dirigente en otro momento de su presentación ante el juez.

Secretario general de la CONCACAF (Confederación de América del Norte, Centro y Caribe) desde 1990 hasta diciembre de 2011, Blazer fue entre 1997 y hasta 2013 miembro del comité ejecutivo de la FIFA, y entre sus responsabilidades se encontraba la de participar en el proceso de selección de los países anfitriones de la Copa del Mundo. En su testimonio ante el juez, Blazer confesó además haber aceptado sobornos en relación con la televisación y otros derechos de las Copa de Oro de la CONCACAF de 1996, 1998, 2000, 2002 y 2003.

Que se vaya preparando

Blazer, que puede ser llamado a testimoniar en los juicios contra otros responsables de la FIFA acusados por la justicia estadounidense, desató así un ovillo que puede desembocar más temprano que tarde en una imputación directa contra Joseph Blatter, quien frente a este panorama empieza a ver como un fantasma en el horizonte las puertas de una prisión.

Según la prensa norteamericana, el suizo está en el punto de mira de la fiscalía de Nueva York en el marco del escándalo de corrupción.

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