Un grupo de futbolistas se involucró sin eufemismos en terreno político. A sus manifestaciones públicas le sumarán acción para que la pelota también ruede en el campo "popular, feminista y con perspectiva de derechos humanos"

Si existe una burbuja en torno a los futbolistas, ahí adentro también respiran los que se sorprenden cuando los jugadores opinan sobre lo que pasa. Tal vez Carlos Tevez tenga muchas de las cualidades que nutren el imaginario que invocamos cuando hablamos de un futbolista. Gambeteador, goleador. Ídolo de multitudes, campeón en todos lados, jugó dos mundiales y es millonario. Tiene el privilegio de ser amigo del presidente de la Nación y lo defendió de los cantitos en las canchas. No suena extraño que “el jugador del pueblo” defienda a quien el pueblo reprueba, pero sí que un colectivo de futbolistas, tan profesionales como Carlitos, apoye la candidatura Fernández-Fernández o repudie el golpe en Bolivia, entre otras causas.

Esa excentricidad se reservó siempre a los vaivenes ideológicos de Diego Maradona. Acaso en esa misma burbuja están los periodistas que creen señalarse -desde dentro o fuera de ella- y omiten expresiones políticas o la visibilizan en notas color dándole el espacio de la excepción. En los últimos tres meses, un grupo comenzó a expresarse tan seguido que ocupó un espacio poco explorado del terreno futbolero. “Futbolistas Unides”, lo presenta Sebastián Vidal, el mediocampista central de Excursionistas y acaso el más deconstruído del fútbol argentino.

Así presentado, el lector impaciente por el giro que parece adoptar el idioma, puede confundir el espacio con un brote palermitano. Pero cuando los rugbiers se autoconvocaban para “cuidar el voto”, ellos apoyaban una fórmula presidencial en todo el país.

Vidal, vecino de Avellaneda en el conurbano bonaerense, firmó esa solicitada que marcó la aparición pública que tanto llamó la atención y que motivó que un grupito entre esos 200, gestaran el colectivo. Hay representantes en Chaco (Juan Ferreyra, Chaco For Ever), Comodoro Rivadavia (José Luis Alcaín, Huracán) y Entre Ríos (Bruno Urribarri, Patronato) Vidal hizo inferiores en Boca, debutó un verano y entre préstamos y vueltas estuvo vinculado hasta los 24.

“Jugaba muy bien, no tuvo suerte. Debuta en el verano, Boca tenía a Battaglia, el colombiano Vargas y Benavídez y a mediados de año traen a Gary Medel. Y vuelve Rosada y suben a Pichi Erbes”, apunta Ricardo González, el especialista en Boca de Diario Popular. También vistió las de Unión, Temperley, Patronato, CAI de Cómodoro Rivadavia, Estudiantes de Caseros, Dock Sud y ahora, Excursionistas.

-¿Se habla de política en el fútbol?

Por ahí siempre estuve en ámbitos de participación política y lo hago desde los 17 o 18. Siempre tuve espacios donde canalizar las discusiones y prácticas políticas. En los planteles por ahí nunca lo hice masivamente, pero con el correr del tiempo y los planteles, podés decir “con estos dos o tres compañeros podemos tener una charla”, independientemente de las coincidencias.

-¿Por qué en líneas generales el futbolista no suele pronunciarse políticamente?

-Hay dos aristas: no es que solamente no se expresa, sino que en términos sociales en general, la gente no participa en política. Creo que tiene que ver con una construcción del neoliberalismo y de cómo nos relacionamos con lo público, con lo comunitario y en última instancia con lo político que tiene que ver con lo común, con la gestión de lo público. Sucede en la sociedad y naturalmente se traslada al fútbol.

-Sus apariciones hasta ahora fueron de apoyo ¿Qué sigue?

-Como colectivo tenemos dos líneas de acción: una más territorial… poder acompañar un comedor, merendero de barrio. Hacer un partido mixto en un barrio. Otra pata más simbólica que es la participación en charlas y debates con el fútbol atravesado por el feminismo, los derechos humanos, la política... todo ese conjunto de cosas que tiene que ver con el fútbol que queremos. Queremos que todos los clubes tengan una secretaría de derechos humanos o secretaría de la mujer. Esa es la hoja de ruta del colectivo.-¿Si un futbolista fuera denunciado por violencia de género, qué harían?-Lógicamente intervendríamos. No nos vamos a quedar callados. Pero no estamos esperando que pase. La idea no es el escrache, nos interesa poder estar en los clubes con charlas para aportar a evitar que suceda.

-¿Si hubieses hecho carrera en Boca creés tendrías el mismo nivel de compromiso?

-Bueno, lo de Boca es contrafáctico: no sé qué hubiese pasado. Yo fui jugador de Boca hasta los 24 y nunca abandoné mi militancia. En esta última etapa tengo una postura más pública a partir de que impulsé o motoricé una movida de organización colectiva de futbolistas. Pero jugando en Primera, en Segunda o más de Ascenso, continué con eso.

-¿Y en Superliga no les importa la política, los futbolistas de ahí no hacen política?

-Hay algunos compañeros que están participando desde la Superliga. Lo que sí no hay es jugadores de los denominados equipos grandes. Pero eso puede responder a muchos factores. Por ahí algún desinterés, estar un poco más desconectados, o simplemente no tener ganas de participar o pensar que por ahí ponen más en juego si lo hacen. O pueden tener ganas de participar y no sentirse representados por este colectivo. Pero de lo que estoy seguro es que la política está presente, hay muchas formas de ejercerla incluso cuando se intenta ser apolítico: hacer negocios a partir de los vínculos políticos también es una forma de hacer política y son cosas que hemos visto en estos cuatro años, con futbolistas cercanos al poder de turno.

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