La amplia mayoría consideró acertada la no continuidad de los 45 minutos que quedaban pendientes y la descalificación de Boca para seguir en la competencia, pero al mismo tiempo catalogaron como insólito que no se haya clausurado la Bombonera y que fuese tan "leve" el castigo para el club ante futuras competencias internacionales. Del lado de Boca, por supuesto, aceptaron las penas más suaves pero todavía están discutiendo que la continuidad o no en la Copa debía dirimirse en el campo de juego.
Y en el medio de la discusión quedó la CONMEBOL, que amagó con un castigo histórico para los de la Ribera y al final fue con una sanción a medias, algo que la ha caracterizado a lo largo de la historia. Repasando algunos fallos en el tiempo, ya en la final de 1962, entre Santos y Peñarol, suspendida por un botellazo que impactó en el árbitro, se decidió jugar a manera de "simulacro" los 39 minutos restantes para no alterar al público, Y recién unas horas después se anunció que se jugaría un tercer partido para determinar al campeón.
En el escándalo entre Boca y Sporting Cristal de 1971, que terminó en una batalla campal, se decidió dar por perdido el partido al xeneize y penas leves para los jugadores.
En octavos de final de 2002, entre Cobreloa y Olimpia, agredieron al árbitro argentino Angel Sánchez, se le dio por perdido el encuentro a los chilenos y se clausuró por el resto del año el estadio de Calama.
En 2004 se dio uno de los episodios más graves, cuando simpatizantes de América de México ingresaron a pegarle a los jugadores de Sao Caetano, pero sólo hubo multa de 50 mil dólares y un año de suspensión a Cuauhtemoc Blanco, que incitó a los hinchas.
Y en 2013, un hincha de San José de Oruro murió a causa de una bengala lanzada por los seguidores de Corinthians. A los brasileños se les permitió seguir la competencia, pero jugando a puertas cerradas, medida que luego se levantó tras el pago de 200 mil dólares de multa. Una muestra más de la tibieza histórica de la CONMEBOL en sus sanciones.
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