El avance tecnológico no descansa ni siquiera cuando la gente sale hacia la playa. Pese a que todos van a descansar, nadie quiere estar desconectado del mundo exterior. La cámara digital, infaltable
Los tiempos cambian y, junto a ellos, las exigencias de la gente. No hace muchos años, cuando una familia empacaba pensando en los días de vacaciones junto al mar, la única pregunta relacionada con un artículo electrónico era: '¿agarraste la cámara de fotos?', a la que se agregaba, eventualmente un: '¿Compraste rollos?'. Y si había que recargarla la duda pasaba por elegir la cantidad de fotografías que se deseaba sacar: 12, 24 o 36, con el conocimiento de que a veces se lograban dos o tres más de las que la película ofrecía. Hoy, todo ello parece encerrado en un recuerdo que recorre la mente de los más grandes en blanco y negro.
El interrogante inevitable en el desembarco de todo turista modelo 2010 en hoteles, confiterías y balnearios es: '¿Hay wi-fi?', en referencia al sistema inalámbrico de internet. Al punto de que, el establecimiento que no cuenta con este servicio, queda relegado a un plano casi prehistórico. A lo sumo hay que consultar si se compraron pilas o si se recargó la cámara digital.
Las notebooks (computadoras portátiles) que en los últimos años habían han ganado un lugar sorprendente en el equipaje diario, incluso, de los que van a la playa a disfrutar de un fantástico día de sol, ahora también empezó a dejarle su lugar a las tables, de más sencillo traslado. Un detalle que parece innecesario para el descanso pero que se ha convertido en un producto de primera necesidad para los que necesitan estar en contacto con la sociedad aún en el descanso.
Por supuesto que, internet junto a la telefonía móvil, han llegado para desplazar, entre otras cosas, a un viejo clásico de las vacaciones en la costa: las largas colas frente a los teléfonos públicos con cospeles en las que había que soportar el informe del tiempo de decenas de familias antes del intento de comunicación, cruzando los dedos para que no dé ocupado.
Conectarse a la web, algo que nos permite pagar los impuestos, monitorear con la cam el hogar o el negocio desde la playa o comunicarnos al instante, es una necesidad que camina a la par de los infaltables celulares y cámaras digitales, o, también la combinación de ambos en un mismo equipo.
Nadie va a la playa sin el celu. En ese sentido, Mariano Yrigoyen, propietario de un maxikiosco, cuenta que 'en lo que va del año hemos facturado una cifra muy alta en la venta de tarjetas para teléfonos móviles'. Es así que, esta modalidad de recarga de celulares ha reemplazado el viejo gancho de los kioscos: la venta de cigarrillos, en ambos casos, con un margen escaso de ganancia en favor del comerciante.
Así como el boom de las canchas de padel, también ha bajado considerablemente la afluencia de gente a los locutorios (hay muy pocos en las calles del centro), precisamente por la utilización de celulares, que enterraron en el olvido el obsoleto uso del radiollamado, pese a la resistencia arcaica de Walter de Florida que no duda al manifestar: 'No quiero celular, no me interesa, no lo necesito; si algún amigo me tiene que localizar, que me mande un radiomensaje', algo que genera las risotadas de su amigo Rodrigo de Caballito: 'Es un dinosaurio. Además, nunca tiene encima ese aparatito'.
Otros, en cambio, hacen un abuso exagerado del celular (incluso tienen dos) con la más alta tecnología, trasladando parte de su oficina a la playa, y dejando surcos en sus caminos de ida y vuelta por la arena durante toda la charla, con el teléfono al oído.
¿Te acordás hermano?
Los más jóvenes, en ocasiones, no entienden de qué hablan los que peinan canas y hacen mención a viejas costumbres. Estas frases, de no hace mucho tiempo, para las nuevas generaciones tienen aspecto de prehistóricas:
'Con un solo rollo de 24 no te alcanza. Porque a veces la foto te sale movida. Es mejor sacar dos o tres para asegurarse una linda y no llevarnos sorpresas cuando las llevemos a revelar'.Hay que ir a hablar por teléfono a Buenos Aires. Seguro que hay mucha cola en las cabinas. Si vas, preguntá cómo está el tiempo allá'.
Por último, las cámaras digitales constituyen un integrante más de la familia y, ahora, ya sin la necesidad de perder tiempo en llevar a revelar los rollos. Eso sí, a estar atentos con las precauciones para no borrar las memorias y guardar de forma segura las copias que se quieran conservar.
Un complejo gratuito para disfrutar el verano
Miles de personas ya disfrutaron en la ciudad de "Argentina, el verano de un amor. Más la conocés, más la querés" una iniciativa de Presidencia de la Nación donde niños, adolescentes y adultos pueden jugar, bailar, realizar trámites, utilizar computadoras, degustar comidas y participar de recitales en el predio del espacio cultural Unzué.
Al ingresar al histórico edificio ubicado en Río Negro y la costa, los visitantes pueden recorrer la feria de economía social, donde emprendedores y cooperativas ofrecen ropa, artesanías, cosméticos naturales, bijouterie, entre otros muchos productos llegados de distintos lugares del país.
Luego, la propuesta es que chicos y grandes interactúen en el espacio Paka Paka para dibujar, mirar capítulos del canal infantil, sacarse fotos con las gigantografías de patriotas argentinos, para pasar mas tarde a la kermesse, donde a través de distintos juegos tradicionales pueden ganarse figuritas y albúmenes alusivos a los personajes de la señal televisiva. Un descanso obligado luego del juego es posible bajo una arboleda.
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