Por PABLO CHAMATROPULOS
Una buena noticia para millones de argentinos usuarios de celulares surge de la reglamentación por parte de la Secretaría de Comunicaciones (SeCom) de la portabilidad numérica para la telefonía móvil.
Esto significa que los clientes de las compañías de celulares podrán mantener su número aunque cambien de prestadora.
Si bien la SeCom dictó esta resolución (la 98/2010) en agosto último, la aplicación práctica del nuevo sistema recién se iniciaría en el mismo mes de 2011, ya que cuenta con un plazo de implementación de un año.
En este período, las empresas que brindan el servicio de telefonía móvil deberán adecuar sus sistemas y redes, lo que demandaría una inversión aproximada de 40 millones de dólares.
Este dinero correrá por cuenta de las empresas, pero los abonados también realizarán su aporte: se estima que se les cobrará un cargo por única vez cuando realicen el primer cambio de prestadora.
La resolución prevé la creación de un Comité de Portabilidad Numérica integrado por representantes de las prestadoras. Entre otras funciones, ese comité definirá las especificaciones técnicas y operativas de la portabilidad numérica, supervisará y coordinará el proceso de su implementación y funcionamiento y presentará informes periódicos sobre el cumplimiento de sus obligaciones a las autoridades de aplicación y de control.
En los meses que faltan para la puesta en marcha del sistema se irán definiendo algunas cuestiones que hoy todavía no están claras, y de la actuación de este comité dependen en gran medida estas definiciones. Más vale tarde que nunca...
Más allá de las cuestiones pendientes, lo cierto es que la libre elección siempre es una buena noticia para el consumidor. Para el caso de la portabilidad numérica, entre las novedades que esta propuesta instala se destaca la posibilidad de que el usuario evalúe y elija al proveedor de comunicaciones por la calidad de la prestación, las condiciones tarifarias y la cobertura, y no por otras razones. En la actualidad, el cambio de operador celular es sinónimo de cambiar el número y éste es un factor que inhibe a muchos usuarios.
Con la entrada en vigencia del nuevo sistema, ya no habrá clientes cautivos por los trastornos que ocasiona un cambio de número telefónico, sobre todo para aquellos que por su actividad profesional o comercial tienen una elevada cantidad de contactos.
Asimismo, la posibilidad de portar las líneas telefónicas implica, además, fomentar un nuevo escenario de competencia entre prestadores, traducido en mejor calidad y diversidad de servicio, tarifas más atractivas y una política centrada en el cliente.
Pero la portabilidad numérica llega a nuestro país con más de diez años de atraso, ya que fue establecida en el decreto 764 del 2000, que fija el marco regulatorio de las telecomunicaciones, aunque nunca había sido llevada a la práctica.
Algunos especialistas en el tema consideran que esta excesiva demora le resta méritos al nuevo sistema, que la portabilidad era más valiosa una década atrás que en la actualidad, ya que ahora es mucho más fácil (por la gran variedad de medios a nuestro alcance) comunicar un cambio de número a nuestros contactos.
Más allá de las diferentes miradas, yo subrayo una y otra vez el mismo concepto: siempre es mejor tarde que nunca; siempre es mejor algo que nada; y siempre es mejor ir por más que quedarnos con lo que tenemos.
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