Los agresores robaron elementos de iluminación del altar, dañaron un órgano de tubos de 1882 que había sido restaurado hace dos años y dejaron "mensajes", como la cruz del altar invertida y sillas dadas vuelta.
La disposición en la que quedaron varios objetos hace pensar que los atacantes estaban preparando un incendio: montones de papeles y madera arrancada del piso en la pila bautismal, sillas amontonadas junto a una estufa con una caja de fósforos al lado, un montón de folletos apilados en una mesa junto a banco de madera, telas entre los tubos del órgano elevadas hacia el techo (que es de madera).
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