
Desde hace siglos historiadores y egiptólogos han señalado que las pirámides –especialmente Kehops, Kefrén y Micerino- fueron edificadas como tumbas de faraones. Pero el autor explica que eso no es cierto.
Desde hace siglos historiadores y egiptólogos han señalado que las pirámides –sobre todo las tres más conocidas, Kehops (147 metros de altura), Kefrén (136 metros de altura) y Micerino (62 metros de altura)– fueron edificadas a efecto de que fueran tumbas para albergar las momias del faraón reinante al momento de su construcción y también a algunos de sus familiares.
Hoy podemos afirmar que eso no es cierto. ¡Nunca se encontró una sola momia en alguna de estas tres pirámides! Para explicarlo se dijo que habían sido profanadas en tiempos remotos. Lo real es que los investigadores prejuzgaron que aquellas pirámides eran tumbas partiendo del hecho de que en otras construcciones similares –mucho más modernas y notablemente más pequeñas; fueron ya identificadas unas 118 pirámides– si se hallaron cadáveres momificados.
Hay otro hecho más que resulta sorprendente. La más grande y antigua –la de Kheops– fue construida alrededor del 2.570 a. J. Y las levantadas mil años después, notablemente más pequeñas, se encuentran totalmente destruidas. No resistieron el paso del tiempo. Prueba inequívoca que sus constructores desconocían los mecanismos que se usaron para la primeras. ¿Cómo es esto posible? Implica deducir que en el Egipto Faraónico, en lugar de evolución hubo involución de conocimientos. La otra opción es la hipótesis de que las grandes pirámides no fueron erguidas por los egipcios sino por una cultura hoy en día desconocida que poseía ciencia y tecnología avanzadísima. Estuvieron en ese momento, dejaron su legado… ¡y desaparecieron!
¿Quiénes eran? Algunos han supuesto que fue obra de los atlantes cuando huyeron de aquella isla grande rodeada de otras más pequeñas –como lo explica el filósofo Platón en dos de sus diálogos– que se hundió en medio del océano de manera repentina a causa de un problema geológico. En ese sentido es interesante señalar que –siguiendo lo transmitido por Platón– los atlántes habrían huído al este y al oeste. Al este llegaron a Egipto. Al oeste llegaron a lo que hoy es América. Y que notable que aquí están las dos grandes y extraordinarias pirámides situadas en Teotihuacan, muy próximas a la ciudad de México. Y más curioso aún que los pueblos originarios del lugar afirmen que tanto esas dos construcciones como la ciudad toda no fueron obra de ellos, sino de dioses. Si. La tradición señala que dioses venidos del cielo o de un lugar desconocido les regalaron el lugar para que lo habitaran.
Volviendo a las tres grandes pirámides egipcias, debe tenerse en cuenta que la forma en que fueron edificadas sigue siendo un enigma. Hay hipótesis. En un tiempo se afirmó que para ello fueron utilizados esclavos. Luego se desechó esto pues la esclavitud llega a la cultura egipcia con los faraones guerreros –los Ramsés– y para esa época ya hacía mucho que Kheops, Kefren y Micerino existían. Descartada esta hipótesis se supuso que había sido el pueblo mismo movilizado arrastrando grandes bloques de piedra de unas cuántas toneladas utilizando planos inclinados hechos con materiales naturales. Admitiendo que esto fuera posible, les habría llevado décadas. Lo concreto es que no hay explicación razonable.
La mayoría son de piedra caliza y pesan en promedio entre 2,5 y 3 toneladas, mientras que algunos bloques de granito que están situados en las cámaras internas –no puede haber sido sencillo ubicarlos allí– llegan a pesar entre 50 y 80 toneladas.
Aproximadamente 2.3 millones de bloques constituyen la pirámides de Kheops; sumando la asombrosa cantidad de cerca de 6 millones de toneladas en total.
Para darse una idea del tamaño de estos bloques, personalmente me situé al pié de la pirámide de Kheops al lado de un bloque de la base. Con mi 1,82 m. de estatura, apenas lo superaba. Son enormes trozos de roca eficazmente pulidos. Cada uno ajustado con tanta precisión que aún habiendo pasado miles de años de su armado, no es posible meter la hoja de un cuchillo en el espacio entre uno y otro. ¡Siguen perfectamente ajustados!
Hay una construcción anterior, la llamada pirámide escalonada de Zoser, en Saqqara (es del 2630/2610 a. J.) considerada la primera estructura monumental de mampostería labrada. Tiene 62 metros de altura; prácticamente a misma que la pirámide de Micerino. Aunque con algunos deterioros, también se mantiene en erguida.
El periodo de construcción de las pirámides comenzó con la Tercera Dinastía (c. 2650-2575 a.J.) y terminó aprox. durante la Sexta Dinastía (c. 2345-2181 a.J.). Esto supone que la mayoría de las pirámides fueron construidas durante el Imperio Antiguo.
Hay un antiguo refrán que dice “el hombre teme al tiempo y el tiempo teme a las pirámides.” Muy cierto. Kehops, Kefrén y Micerino demostraron ser inmunes a la exposición climática, los cambios geológicos o a cualquier posibilidad de derrumbe. Esto demuestra sin duda alguna que los constructores –fueran quienes fuesen– tenían avanzados conocimientos. El egiptólogo argentino Dr. José Álvarez López en los cursos que daba en la Sociedad Científica Argentina explicaba a sus alumnos (yo fui uno de ellos) algo que ningún otro ha dicho.
Sucede que Álvarez López (1914/2007) contaba con profundos conocimientos en ingeniería civil y Física. Y con esa formación decía: “¿Cómo es posible que ninguna de estas pirámides se haya caído? Hay una sóla explicación. Quienes las construyeron tuvieron que hacer, previamente, un minucioso estudio de suelos de manera de situarlas en sitios que tuvieran resistencia permanente". Tal como lo hacen los ingenieros hoy en día. ¿Pero cómo lograban esto? ¿Con qué técnicas que tendrían que ser tan avanzadas como las que usamos nosotros hoy en día? Ninguno puede explicarlo”.
Otra cosa que indicaba Álvarez López era la inusual condición de los taladros utilizados en las pirámides, capaces de reducir 2,5 mm por vuelta ejerciendo una presión de 2.000 Kg. en contra de los 0,04 por vuelta de los que se utilizan modernamente. ¿De dónde sacaron semejante maquinaria?
Una cuestión muy simple, que pasó desapercibida para los demás egiptólogos. Y que suma otro misterio. Para no agregar los hechos de que cada una de las tres pirámides está ubicada siguiendo relaciones con las estrellas y la orientación de posiciones geográficas. Una notable abundancia de conocimientos científicos y tecnológicos que después parecen haberse perdido.
Y hablemos de “raras” coincidencias. Como ya señalamos la altura de Kheops es 147 metros. El punto más cercano de la Tierra al Sol (perihelio) es de unos 147 millones de kilómetros. ¡La altura de Kheops multiplicada por un millón! Debe ser una coincidencia… ¿o no?
Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo, historiador, parapsicólogo e investigador del fenómeno OVNI. www.antoniolasheras.com