Una peluquería Beatle en el porteñísimo barrio de Flores pudo haber sido uno de los capítulos de las "Crónicas del Ángel Gris", de Alejandro Dolina, y el lugar de encuentro de Los hombres sensibles, aunque difícilmente fuera frecuentado ese lugar por Los refutadores de leyendas. Lo concreto es que esa peluquería existe y es una de las cuatro en su especie en todo el mundo. Gerardo Weiss, el estilista Beatle de estas latitudes, dialogó con www.diariopopular.com.ar.
"Tengo 53 años y hace 34 que soy peluquero. Me metí en la peluquería para ganar minas porque no pude ser músico", confiesa este peluquero, con estirpe dolinesca. Luego de prestar sus servicios para coiffeurs estrella, como Roberto Giordano, se independizó en esta profesión reacondicionando la cocina de su abuela, donde hoy en día sigue funcionando su salón, en Cambieses 1848.
La primera peluquería Beatle de Barry Hayden, situada obviamente en Liverpool, forma una cadena con la de Gerardo y otras dos ubicadas en Tokio y en Illinois. De esta forma, cada peluquero representa a cada uno de los Fab Four.
"Barry me manda merchandising y me mandó un video en el que me nombra, que cuando lo vi me puse a llorar y me quedé como cuatro días sin hablar. Me invitó varias veces, pero a Liverpool quiero ir a pasear y no a laburar. Sería el sueño de mi vida ir a Liverpool, otro sería conocerlo a Paul", comenta sobre la amistad, Atlántico mediante, que tiene con el "Barbero de Penny Lane".
La elección temática de su peluquería, le fue revelada a Gerardo en el mundo onírico. "Soñé que Los Beatles venían acá y parecía un sueño hecho realidad. Desde ese día decidí que me iba a dedicar a hacer cortes Beatles y saqué las fotos de las chicas con distintos peinados y puse la de ellos en la peluquería", señala. Esta noticia no les cayó nada bien a parte de la clientela, a pesar de que sigue haciendo todo tipo de cortes de cabello. "Hacer un corte Beatle me reconforta el alma, pero no es ninguna ciencia", agrega sobre el look de los Melenudos.
Para equipar su salón con merchandisig de Los Beatles, Gerardo vendió un auto y saturó el límite de 15 tarjetas de crédito. Quizás por ese motivo, la economía familiar y comercial cambió de manos: "La plata la maneja mi mujer, es como Yoco Ono". Su familia Beatle se amplió y logró que su hijo se llame como uno de los melenudos: "Mi hijo es el primer Lennon del país, lo pude lograr gracias a un abogado amigo".
Si bien no pudo toparse frente a frente con algunos de los dos Beatles que nos quedan, respiró cerca de ellos cuando visitaron el país. "A Paul lo fui a ver las dos veces que tocó en River y a Ringo también lo fui a ver al Luna Park. Hablé con el Bebe Contepomi para ver si podía visitar a Ringo, pero fue imposible porque no habló con nadie", cuenta resignado. Como premio consuelo le queda mantener una buena relación con Bryan Ray, guitarrista de McCartney, quien le prometió pasar a acondicionar el color de su cabellera en su próxima visita a esta margen del Plata cuando participe como invitado de discos de grupos locales.
Gerardo, que cumple los años el 25 de febrero
al igual que George, reivindica a las bandas que toman influencias de Los
Beatles y a los que versionan sus temas, pero no tiene buenas migas con los
grupos tributo. "Se sienten más Beatles que los Beatle. Hay algunos que están
muy agrandados", dispara.
El propietario de la "Pelu Beatle" atesora jugosas anécdotas, como haber peinado a Mirtha Legrand, "acomodarle" el aplique capilar a Alejandro Romay y haber creado el "flequillo rolinga" en la cabellera de Susana Romero, aunque se debió a una maniobra fallida más que a un tijeretazo deliberado él marcó un estilo en la ex "Chica Olmedo".
Además de Los Beatles, tiene otras dos pasiones: Estudiantes de La Plata y Luis Alberto Spinetta. "Mi viejo era de Boca, pero se hizo de Estudiantes en un partido que lo bombearon al Pincha en los '40. Muchos jugadores del Pincha vinieron a la peluquería", recuerda.
"Estar con Spinetta fue como estar con Dios o con uno de Los Beatles. Le insistí tanto que un día fui a visitarlo a su casa. Mi vieja tiene un casete de una conversación con él que voy a guardar para siempre. Creo que el Flaco fue el que le dio mi número a Tangalanga, me llamó varias veces y en una me decía que le tenía que ir a cortarle el pelo a 5 mil chicos sin cabeza", cierra Gerardo sobre la broma que le gastó el verdadero divo de los teléfonos.