Víctor tiene una anécdota digna de un guión cinematográfico y no precisamente de cine porno. Todo ocurrió cuando hacía el reality "Expedición sex", en el que un grupo tenía sexo con total libertad para que luego los varones votaran cuál de las mujeres se iba y las chicas hicieran lo propio, pero a la inversa.
"Incorporé a un muchacho de 23 años, mendocino, que vino al casting y demostró que realmente tenía todos los atributos requeridos para un hombre en el porno", contó Maytland de aquella producción realizada en una solitaria isla en lo profundo del Delta.
"Me dijo que necesitaba trabajar pero confesó que hacía muy poco tiempo que había debutado en el sexo con una mujer, en una bailanta. Y así empezamos", recordó. "Un día llegaron diez lanchas de Prefectura para acusarnos por el delito de pornografía. En medio de la discusión -apuntó- el joven se me acercó llorando y me dijo que lo salvara porque en realidad era un seminarista que estaba de vacaciones y quería vivir una experiencia distinta". El seminarista, que aclaró que se había dejado la barba para modificar su apariencia, estaba muy preocupado de que su madre se enterara del escándalo en que se había metido.
"Al final no pasó nada pero lo hicimos salir del reality aduciendo una depresión. Sin embargo, cuando lanzamos el programa, vino a saludarnos pero ya ahí con las ropas de cura", concluyó.