Dueño de una vitalidad envidiable, un atleta nato, hoy de 73 años, que honró a pleno las posibilidades de su físico, está convencido de que en el deporte lo valioso es la competencia y no tanto el resultado que se logre.
E n el gimnasio que tiene en el fondo de su casa, en Ezeiza, Angel Ataliva Palacios prueba cada uno de los implementos y aparatos con una energía que desmiente los 73 años certificados en su DNI.

La justificación que le encuentra a tan buen estado es la importancia que le dio desde adolescente al deporte con el que logró premios, reconocimiento y victorias que incluyen la de haberse ganado el corazón de Nélida, la mujer que desde chica lo admiraba como atleta y que desde hace 48 años lo hace como esposo y padre.

Como será de sólida esa preparación física que un accidente espectacular sufrido mientras punteaba una prueba ciclística en la Semana Santa pasada, en Neuquén, y donde sufrió las fracturas del húmero y el hombro izquierdos, sólo pudo alejarlo momentáneamente de las competencias en bicicleta.

Es que el cuerpo de Quique, como lo llaman los íntimos, está galvanizado con un trabajo que inició cuando era un chico de 16 años, escasos 50 kilos y enormes ansias de reeditar las hazañas de Juan Kobal, un gran ciclista de la época.

“Yo le veía a Kobal con su remera celeste en competencia y quedaba extasiado”, narró Palacios a HISTORIAS DE VIDA.

“Me volqué al ciclismo pero tuve que trabajar mi cuerpo y así fue que un día llegó a mis manos un ejemplar de la revista ‘Músculo y Poder’ y así empecé a desarrollar masa muscular”, apuntó.

Un Adonis en el banco

Pero Angel, hermano del ex arquero de Quilmes, Chacarita y Comunicaciones, Bernabé Palacios, fue por más y trabajó al extremo su musculatura convirtiéndose en fisicoculturista, rubro con el que obtuvo más premios en las competencias que disputó hasta 1998.

En el medio Palacios -que también fue letrista y se especializó como restaurador de relojes se la Joyería Escasany- tuvo un paso exitoso por el fútbol de ascenso ya que fue preparador físico de Tristán Suárez en los dos campeonatos que logró en 1975, cuando el equipo subió de la D a la C, y en 1995, año en que el “Lechero” trepó a Primera B.

“En algún sentido fui un innovador porque incluí las pesas en los entrenamientos”, confesó, al aludir a la práctica deportiva que también lo tuvo como protagonista en levantamiento olímpico.

Con el fútbol tuvo más satisfacciones: “salí campeón con Jorge Harguindeguy, el técnico que ascendió a Tristán Suárez en el 75, con Central Córdoba, y en 1989, con Dock Sud”, recordó.

La foja de servicios de Peralta suman su paso como “profe” de All Boys y Colegiales, donde como en todos los destinos anteriores el comentario de jugadores y dirigentes era sobre el “lomo” que lucía Angel.

“Ahora que debo estar parado por el accidente que sufrí en Semana Santa puedo hacer poca gimnasia y estoy bastante panzón”, dijo, apreciación que impactó profundo en la sensibilidad del cronista.

“El deporte es todo en mi vida y debiera serlo así en todos por la importancia que tiene en la salud” afirmó, porque a veces, apuntó, “hay conceptos equivocados”.

“Es cierto que lo importante es competir, pero después lo que pase dentro de esa competencia va en relación de las posibilidades de cada uno y nada más”, concluyó.

Es que para Palacios ganar es otra cosa que va más allá de las copas y preseas porque el triunfo, sostiene, “es el que marca el camino cuando se mira para atrás”.


Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados