U na nueva huelga de funcionarios públicos franceses contra las políticas del presidente Emmanuel Macron afectó ayer el transporte aéreo y el dictado de clases y derivó en incidentes durante una manifestación en París, donde la policía detuvo a 24 personas.
“Un grupo de 200 individuos encapuchados y violentos tomó la cabecera del cortejo (...) y empezó a provocar y lanzar proyectiles contra los agentes de policía”, según explicó la policía en un comunicado.
Las fuerzas del orden recurrieron a mangueras de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los alborotadores, que saquearon dos negocios y destruyeron mobiliario urbano, y arrestaron a 24 personas, agregó la nota, informó la agencia de noticias EFE.
Bajo el lema “servicio públicos para todos”, los nueve sindicatos de los empleados públicos franceses organizaron ayer una huelga contra los planes de ajustes en el Estado de Macron, la tercera desde su asunción, en mayo de 2017.
Los máximos dirigentes de las centrales desfilaron juntos en la marcha de París, la principal de las cerca de 140 manifestaciones convocadas por todo el país.
Pese a este raro gesto de unidad sindical, el primero en 10 años, la movilización no fue la esperada por los organizadores, con un total de 139.000 manifestantes en toda Francia, según anunció el Ministerio del Interior, frente a los 323.000 participantes del último paro del 22 de marzo.
En París, la convocatoria reunió a unos 15.000 participantes, según la policía, y 16.400, según una consultora independiente citada por el vespertino Le Monde.
La jornada de paro fue convocada para protestar contra los planes del Ejecutivo de suprimir 120.000 puestos de funcionarios antes de 2022 y utilizar más los contratos de derecho privado en el sector público.
De los 5,7 millones de personas que trabajan en las administraciones públicas en Francia, casi 1 millón no tienen estatuto de funcionario.
“Los manifestantes reclaman una concepción de la sociedad francesa diferente a la del presidente, que defiende una sociedad liberal, una sociedad de ricos”, expresó el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martinez.
El otro gran motivo de descontento es la voluntad gubernamental de mantener la congelación de sueldos, que justifica por el estado de las finanzas públicas, y que sólo está dispuesto a negociar en algunas categorías, como los hospitales.
Aunque no hubo una movilización masiva, el impacto de la huelga se sintió, sobre todo, en el transporte aéreo y en las escuelas primarias y secundarias.
Decenas de vuelos fueron cancelados en tres de los principales aeropuertos franceses, el de Orly en París, el de Marsella y el de Lyon, donde las compañías tuvieron que reducir sus rutas en un 20%.
En la educación, un 15% de los maestros en primaria y un 10% de los profesores en secundaria acataron el paro, según cifras del gobierno.