París ganó protagonismo este 1° de Mayo en la celebración del Día Internacional de los Trabajadores por la violencia, los destrozos y los enfrentamientos de algunos de los manifestantes con la policía, en una dura oposición a las reformas laborales que plantea el gobierno de Emmanuel Macron. Las autoridades reportaron cerca de 200 detenidos.
La violencia de grupos de encapuchados y vestidos de negro, conocidos como “black bloc”, empañó la primera jornada de 1 de mayo de Macron.
Las escenas de marquesinas y vidrieras destrozadas y enfrentamientos con la policía en París deslucieron una manifestación en la que se evidenció la división de los sindicatos, y sus dificultades para lograr la llamada “convergencia de la lucha‘.
La unión de ferroviarios, funcionarios, estudiantes, jubilados y otros descontentos contra las reformas del presidente marcharon en señal de protesta.
Las múltiples jornadas de reclamo y huelgas dominan el escenario de Francia desde hace semanas, pero corren el riesgo de diluirse a partir de la violencia, según algunos analistas de la prensa.
La marcha más multitudinaria en la capital, la de la CGT, acabó interrumpida por los actos de vandalismo de un millar de encapuchados, que destrozaron un local de la cadena McDonald’s, un concesionario de automóviles, así como vehículos y mobiliario urbano.
Las fuerzas del orden detuvieron a unos 200 “black bloc”. Los incidentes bloquearon la manifestación, que había comenzado en la plaza de la Bastilla, e impidieron su llega al punto final, en la plaza de Italia
Fue un 1 de mayo particular, en la que los sindicatos y la Policía pronto se vieron desbordados. Pese al deseo de la CGT, la central más combativa contra las reformas, no hubo manifestación unitaria, algo que en realidad sólo ha ocurrido excepcionalmente, como en 2009, en plena crisis.