El líder del HDP, Selahattin Demirtas, consideró que el atentado en Ankara “es una continuación de las matanzas de Diyarbakir y Suruc”, con más de 30 activistas muertos.
ESTAMBUL (ANSA).- El HDP, partido pro curdo, rechazó fuertemente el ataque realizado con bombas en la capital turca.
"Estamos asistiendo a una gran masacre. Un ataque atroz y bárbaro se ha llevado a cabo. Es una continuación de las matanzas de Diyarbakir y Suruc", afirmó el líder del HDP, Selahattin Demirtas.
De ese modo el ala política de los curdos repudiaron el ataque con bombas en una manifestación por la paz en Ankara.
La referencia de Demirtas es a un ataque a una manifestación en Diyarbakir, en vísperas de la votación de junio, que mató a dos personas, y la del 20 de julio en Suruc, con 33 activistas muertos.
El PKK o Partido de los Trabajadores del Kurdistán, el brazo armado de los curdos, nació en 1978 con el objetivo de reivindicar la creación de un estado que acogiera a la población kurda repartida entre Turquía, Irak, Irán y Siria. Unas 40.000 personas han perdido la vida en casi tres décadas de conflicto entre esta agrupación y el gobierno de Ankara. Las posibilidades de un acuerdo de paz se hicieron añicos después del atentado a finales de julio en Suruc, una acción reivindicada por los yihadistas de Estado Islámico.
Los universitarios atacados, reunidos en esa localidad de la frontera con Siria y activistas de izquierdas, trabajaban en una campaña para apoyar la reconstrucción de la ciudad de Kobane, hostigada por los radicales islamistas y de población mayoritariamente curda.
La familia de Aylan Kurdi, el niño refugiado que murió ahogado en las costas turcas y cuya fotografía dio la vuelta al mundo, procedía de esa localidad. Tras eso, una espiral de violencia se desencadenó de inmediato.
El PKK tomó justicia por su mano y comenzó a atacar a miembros de las fuerzas del orden sospechosos de vínculos con los yihadistas. Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, también fue objetado duramente por la oposición por su presunto rol en la lucha contra los yihadistas y lo acusaron de haber permitido su presencia en el país, además de su tránsito. El Gobierno turco rompió entonces sus negociaciones con el PKK y emprendió una campaña de lucha contra el terrorismo en la que también incluyó a Estado Islámico.
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