El sacerdote, que viste a la manera de un "hippie" con ropa de piel y anda en una vieja motocicleta, además de pintarse la cara de blanco con signos de dinero, fue obligado a tomar una pausa de "seis meses" de "reflexión", durante los cuales no podrá oficiar ningún acto religioso.
El obispo de la diócesis de Saltillo, Raúl Vera, exponente de la Teología de la Liberación, recibió una solicitud de la Congregación para el Clero de la Curia Romana para que informe sobre el controvertido sacerdote, Adolfo Huerta, de 35 años, mejor conocido como "El Padre Gofo".
El religioso es vicario en la parroquia El Señor de la Misericordia y según algunas notas periodísticas no guarda el celibato porque le gusta disfrutar del sexo.
Huerta fue visto en manifestaciones estudiantiles y dijo que le gusta leer revistas pornográficas.
"El reporte sobre la situación del cura fue enviado inmediatamente al Vaticano", sostuvo la diócesis, que lamentó el escándalo y "el daño que pueda causar a la fe de la comunidad católica".
Sin embargo, afirmó que el sacerdote "no está castigado" y que "no está comprobado" aquello de lo que se le acusa.
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