La merienda se sirve de lunes a viernes a las 17 y los sábados se da un almuerzo, Pero no es la única actividad en Las Manos Solidarias porque "no es sólo servirles el alimento, también se apunta a brindarles una enseñanza", esclarece Sandra Bustos. Como primer punto "hubo que educarlos. Se les dio identidad, puesto que todos usaban un apodo para llamarse. No sabían el nombre del amigo. Fue una transformación", comenta Rubén Dos Santos.
No fue simple la tarea, ya que cultivar la educación implica tiempo para cosechar, pero en el medio asomaron las quejas de los vecinos. "Los chicos hacían travesuras, no se portaban del todo bien, entonces, sin que se dieran cuenta, empezamos a acompañarlos hasta que cursaran Cristianía. Luego les dijimos que íbamos con ellos porque la gente decía que se portaban mal y que debían demostrarles a todos que no necesitaban que nadie los custodiara para portarse bien. Y lo entendieron y lo cumplieron", explica Rubén.
Talleres
Por otro lado, dentro de ese enfoque de contención, más allá del alimento, es que se llevan a cabo en el merendero talleres (de porcelana, de autoestima, de manualidades), que arrancaron en marzo de 2012, los que cobran vida los sábados a la mañana y que se dictan en forma gratuita. Una vez concluidos es la hora del almuerzo, mientras que desde las 15 se pone en práctica una apoyatura escolar para los chicos que la necesitan.
"En los talleres de manualidades ayuda María, una chica de 22 años con síndrome de down y también colaboran Jesabel y Rocío", dice Sandra.
También se lleva a cabo el taller de Autoestima para Niños, que" lo llevamos adelante con compañeros de carrera de psicología social, en la escuela Crecer de San Justo que depende de la Organización Mundial de la Salud Pública (OMSP). Realmente tuvo muchísima repercusión en nuestra comunidad", subraya Sandra Bustos.