Pese a ser un plato típico de Rusia, fue elaborada por primera vez en 1860 por un chef francés, llamado Lucien Olivier, que comenzó a prepararla en el restaurante Hermitage. En su momento, muchos competidores quisieron imitar la preparación, pero el cocinero consiguió mantener la receta hasta la muerte. Hoy en día, la preparación exacta del plato se perdió, pero se fue recuperando gracias a la memoria de sus comensales, que lo fueron transmitiendo de generación a generación.