No es una casualidad que Ariel Ciampi haya logrado posar sus pies en el Dakar, la carrera más exigente del planeta. Es que este veterinario de La Matanza, que desde 1999 ejerce en Lomas del Mirador, desde pequeño las motos y los fierros fueron parte de sus juguetes. Aprendió de su padre, Juan Carlos Ciampi, quien corrió en la década del 60 en Turismo Abierto con un Fiat 1500n y un Fiat 1100.

"Cuando tenía 7 u 8 años, mi primo compró una Zanellita y allí fue cuando me subí por primera vez a una moto", recuerda el piloto de Tapiales. Luego pasó por el karting con 11 y 12 años; entre 1994 y 1996 se subió a los cuatriciclos, pero desde 2003 a nuestros días no se bajó de las motos.

"Me tío José Andrade me daba una mano muy grande, ya que fue mecánico del equipo Ferrari de Fórmula 1 en la década del 70. El taller del tío José estaba en Constitución y yo me iba desde Tapiales hacia allí para trabajar con las motos", rememora.

Si bien su infancia se mezcló con los fierros y la velocidad, también hubo otra parte. "La viví en Tapiales. En el predio que hoy tiene el Banco Central, mi familia materna tenía una quinta de flores. Allí pasé gran parte de mi infancia jugando con los amigos y primos", describe y apunta: "Era el más chico de la barra, que estaba integrada por siete más: tres primos y cuatro amigos".

También apareció, ya en la juventud, la veterinaria, quizás a partir de que siempre tuvo animales. "En la universidad arranqué abogacía, en 1993. Hice el CBC, trabajé en el Ministerio del Interior, pero me di cuenta que no era lo mío. Por eso, en 1994 comencé la carrera de veterinaria y en 1999 me recibí", reflexiona.