Los semáforos están trabados en verde en la intersección de la Ruta 3 con la calle Juan Gelly, por lo que peatones y conductores corren graves riesgos al atravesar la autovía. En el lugar ya chocaron dos camiones
Un cruce con semáforos de la Ruta 3 en Virrey del Pino se ha vuelto sumamente peligroso, debido a que las luces quedaron trabadas en verde para la arteria troncal del distrito. En consecuencia, quienes deben cruzarla “tanto a pie como con vehículos- corren graves riesgos, ya que los conductores no saben que los semáforos no funcionan, y piensan que quienes atraviesan la ruta están cometiendo una infracción. El peligro quedó en evidencia el sábado pasado, cuando el chofer de un camión -conocedor del problema- disminuyó la velocidad al llegar el lugar, y fue embestido por otro rodado de carga, a cuyo conductor la maniobra tomó por sorpresa. Y preocupa sobremanera a los padres que a diario deben pasar por el lugar un par de veces para llevar a sus chiquitos al Jardín 972, o bien saben la situación que enfrentarán sus hijos que desde el lunes concurrirán a clases a la Escuela Media 15. Tres meses El problema se registra en la intersección de Juan Gelly y Ruta 3 (avenida Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas) casi kilómetro 40. Una lugareña, Graciela, precisó: “Desde diciembre que las luces de los semáforos quedaron trabadas en verde para la ruta, por lo que cruzarla, se transforma en una aventura diaria”. En respuesta al pedido de la gestión municipal que encabeza Fernando Espinoza, el gobierno nacional transformó la históricamente angosta ruta en una autovía: dos carriles por mano y colectoras, lo que facilita el acceso de los vecinos de los distintos barrios de Virrey del Pino y González Catán al centro del distrito. A partir de estudios e inquietudes de los lugareños, se colocaron semáforos en cruces estratégicos, para ordenar la circulación y permitir el cruce sin riesgos. Pero el semáforo de Gelly se transformó en lo contrario. “En este tiempo presenté sucesivos reclamos en Vialidad Nacional, que tiene a su cargo el mantenimiento de la ruta. En una oportunidad vino una cuadrilla, arregló el semáforo, pero la reparación sólo duró un día”, detalló Graciela. Apuntó luego que “es evidente que no se trata de un problema de cables, sino de algún dispositivo de los semáforos”. Los habitantes de la zona consideran que “sería mejor que las luces hubieran quedado titilando en amarillo, o bien apagadas, pero así es peor”.