Distintos barrios del distrito volvieron a sufrir ayer cortes de energía eléctrica, provocando múltiples trastornos a los vecinos, que realizaron además varias protestas, una de las cuales -a la altura de Villegas- provocó la interrupción del servicio de la Línea Belgrano Sur (LBS) entre Aldo Bonzi y Marinos del Crucero General Belgrano. Un vecino de Villa Luzuriaga denunció que en el barrio ya hubo tres cortes de 8 y hasta 12 horas que perjudican, especialmente, a comerciantes, enfermos y ancianos. Gerardo Calarota tiene una heladería en avenida Presidente Perón y Miró y le contó a este medio que “todos los veranos pasa lo mismo porque cortan y no te avisan” y luego confesó que “siempre estamos con el corazón en la boca porque, en mi caso, tengo el local lleno de mercadería”. Calarota aseguró que en Luzuriaga “los ánimos están caldeados” porque Edenor no le avisa a los vecinos cuando van a realizar un corte de muchas horas. “Ellos tienen que avisar a los usuarios para hacer una interrupción del servicio por tantas horas”, reclamó, al tiempo que agregó que “algunas veces no cortan del todo y dejan baja tensión, y eso casi me quema todos los freezers”. “Ese día tuve que mandar toda la mercadería a la fábrica para que me la conserven porque cortaron desde la mañana hasta terminada la tarde”, sostuvo el vecino. Casos extremos Los cortes de luz generan pérdidas materiales en la mayoría de los casos pero, en algunas oportunidades, la falta de energía en un hogar puede producir la muerte de una persona. Según Carlota, uno de las frentistas de su barrio tiene un familiar con respirador artificial y la empresa nunca lo auxilia pese a que el vecino dio aviso a Edenor. “Reclamas un grupo electrógeno y no te dan bolilla; llamás y no te atienden porque siempre te da ocupado. Por eso, cada vez que se produce un corte sin aviso yo llamo al ENRE Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) para que ellos intimes al prestador del servicio”, afirmó Calarota. Por último, el comerciante se mostró preocupado por los ancianos que conviven en el geriátrico que está a pocos metros de su heladería. “Esto es un desastre, ya estamos podridos. Esperan que llegue la época de máximo consumo para que estallen los generadores. Nunca hacen mantenimiento”, criticó.