El árbitro Américo Monsalvo expresó en el informe que había garantías para jugar, a partir de que el comisario a cargo del fallido operativo de seguridad le habría dicho que daba esas garantías. En función de ello, Carlos Espósito manifestó que “era un caos total, no se podía jugar. El comisario debió dar las garantías antes y no esperar que pasara de todo, que fueran 20 minutos de apriete, alambrado de por medio. No debió esperar a que los jugadores quedaran nerviosos y muchos chicos de la 4ª temblando por el miedo”, y subrayó: “El partido debería ser reprogramado. Y yo, como dirigente, debo resguardar la integridad física de los jugadores, del cuerpo técnico y de la delegación. Y si se jugaba y pasaba algo peor, no tengas dudas que todos iban a señalar como los grandes responsables a los dirigentes”. Por su parte, Nino Iaquinta, titular del fútbol de Laferrere, negó que hubieran concurrido hinchas visitantes, como trascendió y dijo: “El arbitro quería jugarlo, pero le dijimos que se hiciera responsable de lo que pudiere suceder”. El dirigente dejó en claro que “fuimos con intenciones de jugar el partido, pero un jugador no puede salir a la cancha con la apretada que nos pegaron. Los jugadores temblaban, y lo más importante era preservar la salud de ellos. Eso es más importante que sumar tres puntos”. Enseguida, Nino Iaquinta aseguró: “Jamás reclamamos los puntos, sólo queremos jugarlo, que se reprograme y que se juegue en una cancha segura”.