Un joven pasajero resultó herido luego de que dos de las ventanillas de un interno de la línea 242 resultaran destrozadas como consecuencia de pedradas arrojadas por menores, hecho que, aseguran, es frecuente.
El viaje en el colectivo 242 era tranquilo hasta que dos estruendos lo interrumpieron. Dos ventanilla habían recibido pedradas supuestamente de unos menores desde la vereda. El hecho sucedió a la altura del barrio Los Pinos. Producto del impacto que destrozó los cristales, un joven resultó herido cerca del ojo, lo cual provocó que el chofer lo llevara a la salita mas cercana para observar si además del raspón cerca del ojo que tenía otra herida más. En la zona a metros de la comisaría cuarta, casi siempre es considerada por los pasajeros como peligrosa ya que “tiran de todo a los colectivos”. Puntualizaron que “esta vez fueron piedras de pequeñas dimensiones que lograron romper el vidrio, pero por suerte no hubo heridos graves”, al tiempo que consideraron que “tranquilamente cualquier pasajero pudo haber tenido una lesión más grave”. En verano se suma una sorpresa desagradable, ya que arrojan a los transportes bombitas de agua, aprovechando que por el calor las ventanillas pueden estar abiertas con el objetivo de obtener mas ventilación. Los pasajeros y vecinos se encuentran indignados ya que con tan sólo una distracción pueden recibir el impacto de un objeto, que a esta altura puede ser cualquier cosa El incidente que sucedió con el colectivo de la empresa La Cabaña sucede en cualquier medio de transporte, también se registra en los ramales del ferrocarril Belgrano Sur, el Sarmiento o el Roca (ramal Temperley-Haedo), en zonas humildes o céntricas. “La gente tiene que estar atenta o poseer buenos reflejos”, sostuvo un pasajero preocupado por es problemática. En los trenes, se reemplazó el vidrio de las ventanillas por materiales más resistentes, y se dotó a las cabinas donde van los conductores de una protección especial, para evitar ser lastimados. En tanto, conductores de otras líneas que recorren distintas localidades del distrito -como la 96 o la 180- se quejan de los ataques que reciben las unidades, que implica graves riesgos para sus ocupantes. “A veces la intención es sólo romper, y en otras oportunidades pareciera que cometer algún robo”, apuntaron.