La ausencia de asfalto en un tramo de esa arteria dificulta la transitabilidad y -a raíz de la falta de mantenimiento- se forman basurales alrededor de dos carrocerías de autos previamente quemadas.
Vecinos de Isidro Casanova reclaman el mejoramiento y limpieza de la calle Juana Azurduy entre Lanza y Larsen, y expresaron su preocupación por la existencia de las carrocerías de dos vehículos quemados “que sirven como contenedores de basura”, apuntando que el mal estado de la arteria complica el desplazamiento de peatones y vehículos. Azurduy es la primera paralela a la remodelada avenida Carlos Casares, y el tramo en cuestión se desarrolla en la parte de atrás del Instituto Buenos Aires. Los lugareños apuntaron que “no está asfaltada, y lamentablemente nunca ingresamos en ningún plan de pavimentación”, agregando que “no tiene mantenimiento, no recordamos cuándo pasó por última vez una máquina para alisarla”. Para poder circular en los días lluviosos, los propios frentistas han ido comprando grandes volúmenes de cascotes, con los que van rellenando los pozos y que aseguran la transitabilidad. “Pero la consecuencia -advirtieron- es que la calzada quedó a un nivel más elevado que el de las viviendas, por lo que se complica los desagües”. Apuntaron, además, que “a los remises les cuesta ingresar, y caminar por un lugar embarrado es complicado para todos los que vivimos en este tramo de Azurduy”.
Basura Pero no es lo único que preocupa a los vecinos de ese sector de Casanova. “Hace unos seis meses que hay dos carrocerías de automóviles quemados que son utilizadas por gente que no es del barrio para llenarlas de basura, es realmente una mugre”, apuntando que “hemos hecho el reclamo ante la Policía, pero nos aseguran que no pueden tocarlas porque no tienen autorización judicial”. Añadieron que “los automóviles llegaron en buenas condiciones, los detuvieron, y de inmediato les prendieron fuego. Pedimos que por favor los retiren, porque obstruyen el movimiento vehicular, constituyen un foco infeccioso y también son un factor de inseguridad”. Otro motivo de inquietud en la zona “es un terreno que está ocupado por carros, caballos, gallinas y perros; varios de estos últimos atacaron a peatones que pasan por el lugar”. Al respecto recordaron que “el 7 de marzo del año pasado enviamos una nota a la concejala Martina Díaz, solicitando la intervención del Concejo Deliberante, pero no tuvimos respuesta”.