Ocupaban el denominado Camino de Sirga, cuya liberación fue dispuesta
por la Corte Suprema, en el marco del
saneamiento de la cuenca. Las casas que ocupaban fueron
demolidas.
El municipio acaba de dar cumplimiento a la liberación del denominado Camino de Sirga (35 metros desde la margen del Río Matanza), estipulado en la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de La Nación, donde se encontraban viviendo 122 familias en los 52 kilómetros que tiene ese espacio en el partido.
La medida fue adoptada en el marco de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de La Nación caratulada cómo “Beatriz Silva y Otros c/ Estado Nacional y otros s/ Contaminación ambiental en la cuenca Matanza Riachuelo”, que dispuso el traslado de las familias y liberación de ese espacio público.
Las familias que habitaban viviendas precarias, fueron trasladadas de manera progresiva mediante un cronograma acordado con la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) encargada de fijar prioridades de los proyectos de Urbanización, como así también coordinar y articular acciones entre las jurisdicciones y organismos.
Los grupos familiares fueron trasladados a las nuevas viviendas sociales que se edificaron en Rafael Castillo contando con todos los servicios básicos. Antes de realizar la mudanza, ellos mismo se encargaron de demoler sus precarias viviendas con el objetivo de que no se ocupen nuevamente y, así, poder recuperar esos espacios a la orilla del Río Matanza.
El Camino de Sirga en La Matanza tiene 35 metros desde la margen del Río Matanza por 52 kilómetros de extensión tomados desde la Avenida General Paz hasta la calle Paraná, límite con el municipio de Marcos Paz.
Cabe indicar que las casas están ubicadas en el barrio La Bastilla de Rafael Castillo, y en la mudanza participó la Unidad Ejecutora de Urbanización de Villas y Asentamientos del municipio, a cargo de Juan Enriquez, quien tuvo activa participación en la urbanización del barrio Almafuerte-Villa Palito.
Al citado organismo comunal le tocó la labor de concientizar a las familias de que debían trasladarse, debido a la situación de precariedad en la que vivían. “Cuando nos acercamos, pensaron que iba a ocurrir lo mismo de siempre, pero les mostramos que no era así”, señaló Enríquez a este medio, quien recordó que un proceso similar se realizó en el barrio Almafuerte-Villa Palito.
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