Se había comenzado a realizar la excavación, que permitirá cuando esté concluida que los vehículos pasen bajo las vías. Pero como la depresión que se formó se transformó en una laguna de agua estancada por las lluvias, lo que provocó la queja de los vecinos, se optó por rellenarla. Vecinos y comerciantes desconocen cuándo se pueden reanudar los trabajos, que comenzaron en mayo de 2022.

La construcción de un cruce bajo el ramal Temperley-Haedo en San Justo se encuentra paralizada, como ocurre con numerosas obras públicas. Pero es una de las pocas, sino la única que involucionó: la excavación que se había iniciado para que los vehículos circularan debajo de las vías fue tapada, tras las quejas de los vecinos por la acumulación de agua estancada, según pudo comprobar este medio en una recorrida por el lugar.

Los convenios para la ejecución del emprendimiento, ubicado a la altura de la avenida Presidente Arturo Illia -una de las principales arterias de San Justo- se firmaron el 19 de julio de 2021, con la participación del entonces ministro de Transporte de la Nación Alexis Guerrera, de quien era el presidente de Trenes Argentinos Operaciones e Infraestructura, Martín Marinucci, y del intendente Fernando Espinoza. La inversión estimada entonces alcanzaba a los 1.500 millones de pesos, en el marco del Plan Modernización del Transporte Ferroviario.

En mayo de 2022 comenzaron los trabajos, luego del cierre de uno de los pasos a nivel más importantes de San Justo, por su ancho y volumen de tránsito (el otro es el de la avenida Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas) y el consiguiente desvío por los cruces situados a la altura de las calles Florencio Varela y Villegas: el último es utilizado por las líneas de colectivos 113, 174, 185 y 284.

La exigua frecuencia de trenes en el ramal Temperley-Haedo de la Línea General Roca (LGR) -una formación de pasajeros cada una hora y 40 minutos, además de entre 2 y 4 cargueros por día- no provoca mayores inconvenientes al cruce de las vías, aunque obliga a los vehículos a recorrer 400 metros más de lo habitual. Los peatones cuentan con un paso provisorio sobre las vías, con estructuras de madera.

Pero los problemas surgieron para numerosos frentistas y comerciantes: la avenida Illia quedó cerrada en un tramo de 450 metros, entre Rincón y la avenida Presidente Juan Domingo Perón; también quedaron clausuradas las transversales Zapiola y Ombú, en los 200 metros comprendidos entre Salta y Mármol.

A los vecinos les anunciaron que el emprendimiento iba a demandar entre 2 y 3 años, y que a su finalización, la zona circundante contaría con grandes sectores de esparcimientos parquizados e iluminados.

También, que incluía una obra hidráulica "que sacará el agua acumulada producida por las lluvias, favoreciendo el escurrimiento de las aguas pluviales para evitar su acumulación en las zonas domiciliarias mediante un conducto que terminará de movilizar ese excedente hacia el conducto central del arroyo Maldonado", situado a 100 metros, según detalló el municipio.

Tras la instalación de los conductos de desagüe, en mayo del año pasado se dio un paso significativo en el proyecto: la colocación de sendos puentes de hormigón, correspondientes a la doble vía con que cuenta el ramal ferroviario, para que los trenes pasen por sobre el cruce.

Avanzando el tiempo, comenzó la excavación del paso bajo las vías, desde el lado de la calle Rincón. Pero entonces fue que la obra se paralizó, en coincidencia con la asunción de Javier Milei como presidente de la Nación, el 10 de diciembre.

El terreno excavado, que constituía una depresión sin salida, comenzó a llenarse de agua con cada lluvia, que permanecía varios días: una laguna de líquido estancado. La proliferación de mosquitos y el aumento de casos de dengue hizo que los vecinos se quejaran, y entonces se procedió a rellenar lo que se había hecho, en un concreto retroceso.

La paralización que ya lleva 6 meses, provoca un sentimiento de fuerte preocupación en los vecinos y comerciantes, ya que la fecha de finalización se convirtió ahora en algo imposible de saber.

La actividad comercial que requiere el movimiento de proveedores, y fundamentalmente de clientes, se ve muy perjudicada, en especial en el tramo de Illia entre la vías y Ombú, donde el cierre fue total desde mayo de 2022, pero a partir de la paralización se abrió un pequeño acceso.

Esa situación provocó que varios quedaran en el camino: un taller mecánico, un local de venta de alimentos, una fábrica de muebles. Los que siguen funcionando, deben recurrir a enviar los productos a los compradores, o soportan una abrupta caída de las ventas.

Pero hay un problema adicional: con la obra hidráulica -estiman- finalizada, en la zona se registran inundaciones en caso de fuertes lluvias, al punto que el agua ingresa al interior de los locales comerciales.

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