De todas formas, tanto psicólogos como psiquiatras han concluido que se trata de un sufrimiento vinculado a un deseo sexual desenfrenado e insatisfecho y que no puede ser controlado a pesar de practicar mucho el sexo o consumir compulsivamente pornografía.
A comienzos del siglo XIX, los médicos creían que la ninfomanía se generaba por entregarse en exceso a actividades placenteras como por comer chocolate y leer, lo que eso generaba "pensamientos impuros". En esos tiempos, el trastorno ocasionaba que lo médicos tomaran decisiones drásticas como remover el clítoris y los ovarios de las mujeres afectadas. Como alternativas, también le recetaban a las "pacientes" baños de agua helada y mucho descanso.