Argentina no solamente organizó el primer Mundial de básquetbol. También lo ganó, tras superar sucesivamente a Francia (56-40), Brasil (40-35), Chile (62-41), nuevamente Francia (66-41), Egipto (68-33) y Estados Unidos (64-50).
Dirigidos por el profesor Jorge Canavesi, los nombres de Leopoldo Contarbio, Raúl Pérez Varela, Vito Liva, Oscar Furlong, Pedro Bustos, Hugo del Vecchio, Roberto Viau, Ruben Menini, Ricardo González, Juan Carlos Uder, Omar Monza y Alberto López se ganaron un lugar de privilegio en la historia del deporte argentino y, con la victoria en la final frente a Estados Unidos, generaron una celebración muy particular.
Primero fue en el mismo Luna Park. Aquel 3 de noviembre de 1950, un grupo de hinchas creyó que la mejor manera de festejar era cantando el himno, y miles de voces se sumaron. Y después, desde el estadio y hacia la zona del Obelisco, la gente también fue protagonista.
Cuando el micro que llevaba al plantel partió de regreso al estadio de River -lugar de concentración-, desde los balcones lanzaron flores, y a los dos costados los aficionados improvisaron antorchas con papel de diario para acompañar el paso de los flamantes campeones del mundo. Y para siempre, por ese rasgo tan particular, la celebración posterior a la consagración se conoció como "La Noche de las Antorchas".